viernes, 2 de noviembre de 2007

"No es mi problema"

Cuando miro a mi alrededor y comparo con otras culturas, me da la impresión de que en la mayoría de los casos se ha perdido la conciencia de lo correcto en el momento de actuar. Es tal el individualismo, en la sociedad actual, que son muy pocos los que piensan en el resto antes de obrar. Si alguien olvida su billetera o algo de relativo valor en alguna parte, a menos que tenga la suerte de encontrarse con una de las pocas personas honestas y preocupadas por el resto que quedan, puede darlo por perdido. La conciencia del bien común encabeza la lista de especies en grave peligro de extinción. ¿Qué pasa si tras un evento alguien olvida algo en el lugar donde se realizó? La actitud que más se ve, es que el anfitrión ni siquiera se preocupa de dejar el objeto en un lugar donde no se vaya a perder, para que su dueño lo pueda recuperar. Ni siquiera se tiene ese tipo de detalles. Si el otro lo olvidó, mala suerte. ¿Para qué preocuparse si no es de uno? Si en una casa alguien deja un libro abierto en la sala de estar y otro tira algo húmedo encima, el problema no es de quien mojó el libro, sino de quien distraídamente lo dejó abierto, ya que es un lugar común y no se puede pretender que la gente tenga un mínimo de consideración hacia el prójimo.
No, definitivamente ser considerado y correcto es algo que ya pasó de moda. Gracias a la corriente individualista de estos tiempos, la gente pasa sin ver ni escuchar y no se preocupa de si lo que hace puede afectar al resto; pues eso ya es problema del resto y no de uno. Uno puede tirar la toalla mojada donde quiera, pintar donde quiera, meter cuanto ruido se le antoje…y si arruinó algo con la humedad, o manchó con pintura algo de otro, o s al otro le molesta, “no es mi problema”. Fue el cándido, que creyó que se puede esperar que el resto tenga un mínimo de consideración hacia o ajeno, el culpable. A menos que tenga todas su cosas cerradas bajo llave en SU pieza, oficina, etc.; pueden destruirlo todo y el afectado no tendrá derecho a decir pío.
Al ritmo que va esto, la sociedad humana será cada día más parecida a una sociedad de primates, donde prima la regla del más fuerte y donde en el momento en que tenga algo a mi alcance, puedo hacer lo que quiera con ello, sin importar de quién sea o cuánto le importe. Él no lo lleva encima, así que “no es mi problema”. Ya nadie es capaz de ver que todos somos responsables de todos y de la armonía en la sociedad humana. No. Hoy la gente sólo se preocupa de sí mismo y de nadie más.
Así, según la mentalidad en boga, las únicas personas que importan son: yo, mí mismo y servidor.

viernes, 24 de agosto de 2007

¿"Girl Power"?

Hoy en día, vivimos en un mundo de apariencias.
A la gente se le va la vida en mostrar y ostentar lo que no tiene, vivir lo que no se es; y esto se debe, principalmente, a que la sociedad nos impone ciertos estereotipos, quedando sólo dos opciones: cumplir con ellos o estar "out".

Un ejemplo claro, es la lucha por la juventud eterna. Actualmente, es sumamente común ver abuelas que no son abuelas, gracias a las miles de operaciones que se hacen y de inyecciones que se ponen; al final, terminan viendo a través de la boca, de tanto estirarse.

Y esto sería decir poco, porque, en realidad, una mujer "in" tiene que ser, además de eternamente joven, ultra flaca (entrar, idealmente, en un pantalón 36), competitiva, con una carrera exitosa (lo cual no suele ser sinónimo de algo que la realice, no señor, sino que de un trabajo lo más lucrativo posible), verse siempre perfecta y sonriente, con dientes inmaculadamente blancos, alineados y perfectos.
Y a eso hay que sumarle vestirse perfectamente a la moda, tener un auto y casa de lujo, además de una casa en la playa o algún lugar exótico del mundo. Y si tiene algún hombre que combine con todo esto, mejor.

Y estas "mujeres perfectas", son las que vemos en los comerciales, en las películas, pasarelas internacionales y, por qué no decirlo, en las Barbies, que son un reflejo en miniatura de lo que la sociedad muestra a las masas como modelo a seguir.
Claramente, esto no se da naturalmente. No en un ser humano. Y esto no quiere decir que nadie quiera; no, al contrario, todos quieren así, ¿Qué mujer no quisiera ser perfecta como Barbie y tener su vida perfecta?

Pero nadie lo es. No hay mujer que sea cual modelo gratuitamente.
Y bueno, es así como el maquillaje, las cremas, los gimnasios y
las operaciones estéticas son la empresa más lucrativa en el mercado, junto con las drogas; del mismo modo en que la depresión, el stress, la anorexia y la bulimia son la orden del día en la juventud de hoy . Nunca se está lo suficientemente bien, siempre falta algo por perfeccionar. La carrera por conseguir el peso perfecto, para verse "bien" es una carrera que no suele coincidir con lo saludable.

¿Hasta qué punto se está dispuesto a llegar por seguir a los prototipos de mujer perfecta?
Esto no sólo tiene implicancias en la salud, también en la vida diaria: es cada vez más difícil compatibilizar ser profesional y ser madre al mismo tiempo; pues además de ser una sociedad que nos exije ser como los hombres en lo profesional, al mismo tiempo es una sociedad machista; donde por el doble de horas de trabajo, a las mujeres se les paga la mitad del sueldo.

Podría decirse, entonces, que la "liberación de la mujer", en los últimos años, no ha sido más que una esclavización de un tipo distinto a la que había antes, cuando se la miraba como a un ser inferior. Ahora ya no es esclava de la cocina y de sus "deberes de esposa y madre" (ser una especie de adorno doméstico que sirve para producir y criar hijos); pero es esclava de la moda, las dietas y el mundo profesional.


Definitivamente, la "liberación" de la que tanto se habla, no es real. Y no lo será sino hasta que lo que se aplauda no sea lo que se ve en las pasarelas de hoy en día, ni aquéllas que por tener éxito en lo profesional sacrificaron todos los otros ámbitos de su vida. No. La verdadera liberación se dará en el momento en que toda mujer pueda escoger tranquila qué hacer con su vida; cuando haya igualdad de condiciones en los trabajos e igualdad de sueldos;
cuando no haya cosa existente para la cual ser mujer sea impedimento; cuando sea posible, a la vez, vivir sanamente la vida familiar y realizarse profesionalmente; cuando llevar una vida sana, tranquila y feliz sea mejor que ser escuálida y comer 1/4 de hoja de lechuga al día; recién ahí podrá decirse que comenzó la verdadera liberación.

viernes, 20 de abril de 2007

Hasta que la Muerte Nos Separe

Es curioso... hay tanto, pero a la vez nada, que decir respecto a la muerte.
No siempre llega cuando se cree que debería llegar... es más, casi podría decirse que el mundo de hoy le pone una alfombra roja y le despeja el paso, barriéndole el camino con el sombrero: drogas, alcohol, manejar sin tener control sobre el auto, en condiciones que te invalidan para ello... También está la tecnología. La bendita tecnología y su radiación. Pero eso no es todo, no señor, no podemos dejar de dar un aplauso al ser humano por cooperar a su propio exterminio no sólo con lo anteriormente mencionado; también hay que recordar su obra más patente: la contaminación. Sí, la contaminación, la misma que abre hoyos en la capa de ozono para que podamos estar más bronceados cada día. Y no pasará mucho tiempo antes de que estemos todos brillando en la obscuridad, co
mo estrellitas fluorescentes.
En fin...Ojalá la muerte quedara ahí. Sólo en eso. En el mero acto de morir.
Pero no es así, ¡no! Sino que hay mucho más de lo que creemos...o de lo que queremos creer.
¿Y qué pasa con la familia? Si muere el padre... Ok, todo hijo asume que le tocará enterrar a ambos padres. Pero eso se asume y asimila desde una cierta edad en adelante. Uno espera que los papás alcancen a conocer a sus nietos antes de irse... ¿Qué pasa con la familia cuando ésta es una familia grande, donde hay más de dos universitarios y al menos un escolar? Todo se va a las pailas...Y no me refiero sólo a la economía familiar.
¿Y los amigos?

¿Y...?
Sinceramente, creo que la muerte es cada día más inoportuna...Y por nuestra culpa, pues nosotros mismos le abrimos el paso con este afán de tecnología y progreso a costa de lo que sea. A eso hay que sumarle esta cultura caracterizada por una tolerancia cero al dolor y a la frustración. Es escalofriante la velocidad a la que sube la taza de suicidios SÓLO entre escolares. ¡Escolares! Eso es definitivamente de esta época. Los niños se ven acosados por una sociedad que los arrulla cada noche susurrándoles: "O eres todo, o no eres nada".
Nosotros mismos somos quiénes llaman a la muerte.
No solamente con nuestro actuar egoísta y desconsiderado para nuestro ambiente. También destruyéndonos a nosotros mismos, por medio de esta cultura tan competitiva, perfeccionista y, casi siempre, superficial.

sábado, 31 de marzo de 2007

Soledad En Medio de La Multitud

A muchos les ha ocurrido que se sienten solos en medio de la multitud.
Cómo olvidar ese cosquilleo en el estómago al despertar un día cualquiera durante la semana y saber a ciencia cierta que te volverás a encontrar con las mismas personas, sus mismas sonrisas afectuosas, las mismas palabras...esas caras que reflejan su interior y resulta ser la mitad de lo que expresan. ¿O me vas a decir que nunca te ha ocurrido que te enteras que, por enésima vez, se reunieron todos y tú no te enteraste sino hasta la semana siguiente?
Claro, esto puede también verse compensado por otras cosas, amistades externas (de ésas que sólo ves fuera del trabajo, colegio o universidad); pero sabes a qué me refiero. Si bien también a veces se da que de algún modo te enteras que "el lado que compensa" tiene por ahí algún déficit oculto o maquillado. Esas evidencias silenciosas, que te atacan igual que una pistola muda:
no te das cuenta sino hasta que te llega el balazo. Y una vez que la bala está adentro, no hay mucho que hacer. Sólo callar. Y, así, hay muchas personas que están llenas de plomo. Y lo peor de todo, es que normalmente la gente no se da cuenta... O al menos no quiere darse cuenta.
¿Y qué hacer?
Ni idea. Si dices "Me siento sola/o", en los otros se activará automáticamente la neurona "Confortar" o "Hacer el quite". Si te toca el primer caso, lo más probable es que te pregunten porqué y te miren con cara de lástima, pero sin decir "Aquí me tienes", porque, si en verdad fuera así, probablemente no habría esperado hasta ese momento para hacerte sentir su presencia.

Así es.
Hay muchos que se encuentran solos en medio de la multitud.
Y los hay quienes incluso lo asumen. Tal cual. Se desarrolla en ellos una neurona a cargo de un sistema de autodefensa, llamada "Seré-rechazado" y funciona como un efectivo anestesiante que amortigua el dolor de la negativa. Total, "ya sabía que me iba a rechazar". Esa es su ventaja. Pero tiene también un defecto: a este tipo de personas les termina resultando totalmente extraño el que alguien quiera estar con ellos (para qué decir cuando alguien quiere estar TODA la vida con ellos). Al punto en que están siempre atentos a la primera señal de rechazo o no-inclusión... Y terminan aislándose a sí mismos.
Y siendo el hombre naturalmente un animal social, puedo decir con absoluta seguridad, que hay pocos dolores más grandes que la soledad. Sentir ese vacío, tan difícil -por no decir imposible- de llenar por cuenta propia. Terminas siendo prisionero de tu propio castillo de impenetrable cristal congelado, viendo al resto pasar por el lado, rogándoles con la mirada que abran la puerta que uno mismo cerró con siete llaves por dentro. Mas la gente no se detiene, incluso da la impresión de que no se molestan en mirar ni aun sabiendo que estás ahí... Es un hueco tan hondo, tan negro, tan quemantemente frío y tan ensordecedoramente silencioso, que parece imposible poder escapar de ahí. Los únicos que pueden escapar son el tiempo y los años.
Sé que suena ajeno, pero no es tan así.
Estos "prisioneros de sí mismos" están en todas partes: la niña que durante los recreos camina sola por los pasillos del colegio, o la que en ningún momento levanta la mirada de su libro. No es que no quieran jugar con los otros.
O también las personas que jamás están en más de un par de ocasiones con los mismos compañeros.
Sus situaciones son tan evidentes... Y, aun así, todos se hacen los tontos. Juran que la persona no se da cuenta de que harán algo donde ella/él será la única persona a quien no inviten (si bien nunca falta el descarado a quien no le molesta organizar algo en tu cara y sin ti). O que uno no se va a enterar de que si faltaron casi todos los invitados a tu cumpleaños, es porque uno de ellos hizo algo paralelamente ese mismo día.
Y tras todo esto y mucho más, vuelves, nuevamente, en la semana; a encontrarte con las mismas caras, las mismas sonrisas afectuosas...las mismas personas.
Y siempre estando solo.
Solo en medio de la multitud.

miércoles, 17 de enero de 2007

"Are You The One?"

"Are you The One? The traveller in time who has come to heal my wounds, to lead me to the sun; to walk this path with me until the end of time. Are you the one? Who sparkles in the night like fireflies, eternity of evening sky; facing the morning eye to eye...", pregunta Timo Tolkki, en su canción "Are You The One?".
Son innumerables las ocasiones en que hablamos acerca de "La" persona, "The One", aquélla con la que estamos destinados a compartir hasta el último de nuestros días... Pero... ¿Qué tanto podemos decir con verdad al respecto?
Al hablar de este tema, todos creen que, cuando uno vea a "ésa" persona, todas las luces se apagan, el tiempo se detiene y te das cuenta de inmediato de que ésa es la persona para quién estás destinado.

Sin embargo, cuando miro a mi al rededor y hacia arriba, no puedo dejar de notar que todos esos mitos y leyendas no son más que eso. No es por nada que cuando los abuelos -y las parejas milenarias en general- te cuentan sus historias, cuentan cómo y dónde se conocieron, y qué factores fueron los que hicieron que comenzaran a fijarse, respectivamente, en el otro. Eso de que desde el primer momento en que se conocieron se dieron cuenta inmediatamente de que eran el uno para el otro, lo he escuchado una sola vez.
Ahora, con esto me refiero a que sigan juntos, el flechazo fugaz o amor a primera vista que duró sólo un breve espacio de tiempo, lo he oído trillones de veces, sólo que no va al caso; ya que estamos hablando de La Persona, con quien efectivamente se comparta el resto de la vida, "hasta que la muerte los separe". Al fin y al cabo, una cosa es proyectarse, otra que sea correspondido (factor fundamental), otra soñar la vida juntos; y otra MUY distinta, es que no sea algo pasajero, sino real y duradero que se lleve a cabo en el día a día. Y esto último no te lo asegura nada ni nadie, sino hasta el momento en el que se dé el "" definitivo en el altar.
No es raro creer que se encontró a la persona indicada, lo raro es que esta primera impresión sea acertada. Y en el caso en que lo sea, no por eso dejan de estar presentes preguntas como "¿Estaré equivocado/a?", "¿Qué pasa si...?", entre otras.
Lo complicado del asunto va más allá de si se sueña o no la vida juntos, está en que no es posible hacer una proyección acertada sin un conocimiento mínimo previo. Es necesario pasar mucho tiempo juntos, vivir juntos distintas situaciones; ver dónde, cómo, cuándo y porqué reacciona el otro; y, sobre todo, saber a la perfección cuáles son los valores fundamentales del otro y sus costumbres; pues son cosas que nunca cambiarán. Obvio, muchos dicen que lo harán, pero a la larga siempre sale a flote el "verdadero yo", aquello subyacente que hace que tal persona sea efectivamente tal persona y no otra. Seamos realistas. De todas esas personas que dicen "te prometo que cambiaré" en temas más fuertes (los detalles son cambiables, sin duda alguna), ¿Cuántas realmente lo hacen?
En fin. De que existe "La" persona, existe. Pero será efectivamente la persona adecuada, en el momento en que se ha visto cómo es en toda su realidad, con virtudes y defectos, y coincida con ser aquéllo que se espera de "The One". Y ojo que eso incluye también su contexto, o sea, familia, amigos, historia, etc.
Un "apagón" como el descrito al comienzo, no es suficiente.
Ni jamás lo será.

miércoles, 3 de enero de 2007

Año Nuevo 2006 -> 2007

Finalmente llega el esperado Año nuevo, con su respectivas cena, celebración... y rituales. Tal cual, aunque suene a ceremonia tribal -si bien la religiosidad con la que algunos siguen estrictamente cada cábala, da para pensar que efectivamente lo es-.
Admito que no deja de ser simpático que la gente use ropa interior amarilla para la fecha, coma las uvas y las lentejas de una forma determinada (las lentejas sin sal; y las uvas, una por cada una de las 12 campanadas del reloj, a las 00.00 hrs.), además del clásico y nunca bien ponderado "beso de amor eterno" y la vieja costumbre de dar el primer abrazo a alguien del sexo opuesto para tener suerte en el amor.
También es innegable que este último tipo de cábala da un toque mágico a la celebración...pero hay quienes de verdad creen en ellas.
Recuerdo que una vez di el "beso de amor eterno" (un beso a las 00.00 hrs.) y, como si fuera poco, lo escuché murmurar "ojalá que esto dure para siempre...". No creo que sea necesario mencionar que me derretí ahí mismo. Y entre el beso y la cábala del abrazo, sentía que estaba "al otro lado".
Pero bueno, las cábalas y creencias populares no son más que eso. Y me quedó del todo claro al suceder todo lo contrario de lo prometido por éstas: no sólo terminamos 4 meses después, sino que llegó al punto en que me dio la impresión de que "si abrazas a alguien del sexo opuesto a las doce, tendrás suerte en el amor el año que comienza" iba en un sentido cien por ciento irónico. Así que esta vez no me di la lata de preocuparme acerca de a quién abrazar primero. ¿Para qué? Al fin y al cabo, está más que comprobado de que estas creencias son 5% algodón y 94% mentira (y 1% Spandex).

Y no importa cuán amarilla sea tu ropa interior, ni las 12 uvas en cada puesto, o las campanadas, o que des paseos con maletas en las manos. El hecho de que te rodees de símbolos y cumplas rituales raros no hará que en tu año reinen la prosperidad, fertilidad, amor, abundancia, etc., etc., etc... Lo único que hará será que te ilusiones con cosas que no necesariamente son o serán así. Al fin y al cabo, quien construye el futuro es uno mismo, no las ceremonias tribales milenarias.
Y si alguno se pregunta por mi suerte en el amor el año 2006 tras el beso de "amor eterno" (ja-ja-já) y el famoso abrazo... Estuve sola casi todo el año, hasta que recién a finales del segundo semestre apareció alguien especial... (¿The One?)
En todo caso, lo curioso de la situación en la que me enteré de su existencia (y él de la mía) me impide dar algún tipo de pronóstico, ni siquiera por aproximación. Ahora bien, por la altura del año en la que apareció, parece más regalo de Navidad (si bien me lo dejaron MUY lejos del arbolito) que fruto de esos rituales.
Pero en lo que a este tipo de encuentros respecta, no soy la única. C. S. Lewis y su esposa se conocieron en las mismas circunstancias, si bien de otra forma; ya lo que aquellos tiempos permitían era un tanto diferente. Pero el comienzo y el cómo son iguales.
¿Tendrá esta historia el mismo final que la de Lewis?
¿Y viviremos happily ever after?
No lo sé... Sólo sé dos cosas:
1) Que el haber obedecido a la intuición y al corazón este año, me ha traído más suerte que todas las cábalas.
Y 2) Que lo más entretenido de Año Nuevo no son las dichosas cábalas, sino que la cena con la familia, la llamada sorpresa de alguien especial y el carrete "all night long" con los amigos.