jueves, 3 de abril de 2008

Pensamiento tradicional v/s Cerebros 1.0 y 2.0

Es increíble la diferencia abismal que hay entre una generación y otra.
Mientras que para el pensamiento más tradicional (y me refiero, con ello, a todos los adultos que fueron universitarios hasta los '80, máximo) es inconcebible que los jóvenes publiquen fotos en las que aparezcan sus caras (pues les parece una forma de exhibicionismo, además de sentirse comprometidos); para todos los que sean de los años '90 en adelante, es inconcebible que los adultos se escandalicen tanto por el solo hecho de compartir en la Web las fotos con los amigos, aunque se trate de una página privada, en la que hay que contar con una autorización previa para tener acceso a estas imágenes.

En un artículo de una psicóloga, en la revista YA, se hablaba de los cerebros 1.0 y 2.0. El primer grupo, se refiere a aquéllos que, si bien no pertenecen a la generación que prácticamente creció con todo esto de compartir información por Internet, aun así se mantienen al día constantemente con la tecnología, usan programas tales como facebook, además de tener un buen manejo de Google, mail y otras aplicaciones varias. Por su parte, el cerebro 2.0 es el de las nuevas generaciones, hasta la generación de los noventa (esto es, los que vimos Nubeluz, Xuxa, Los Súper Campeones, Candy, Angel, Sabrina, Johnny Quest, La Fuerza G y Mr. T; entre muchos otros). Son personas que crecieron en un mundo donde Internet estaba al alcance de todo y están familiarizados con todos los programas ya mencionados; pero con la diferencia de que no les importa usar páginas sin opciones de privacidad (como Fotolog o Flickr), ni exponer sus intimidades al mundo. Ellos relatan hasta el último detalle de sus vidas y el resto, aun cuando esto comprometa a terceros, sin comprender que pueda afectar a otro.
Lo positivo de esta generación 2.0, es que tiene más desarrollada la empatía, y les es más fácil compartir sus sentimientos, contactarse con su yo interno, además de comprender los sentimientos y pensamientos del otro.
Pero inevitablemente esto trae problemas y encuentros entre las distintas mentalidades; más específicamente, entre el pensamiento más bien tradicional y la generación 2.0; porque el choque de intereses es del tipo que no son compatibles ambos a la vez. Es como la guerra en USA del norte contra el sur: era el uno o el otro. No podían ser ambos sistemas a la vez, por ser contrarios. Lo mismo se da entre las diferentes generaciones. La diferencia en el modo de pensar, hace que no sea posible que puedan compatibilizar lo que cada uno quiere, sin que ninguno de los contrapartes se sienta, en cierto modo, pasado a llevar. Si los jóvenes limitan su repertorio de fotos para que los adultos no se sientan pasados a llevar, se ven afectados por no poder compartir todo lo que quieren con sus amigos. Y si, por el contrario, comparten las imágenes de, por ejemplo, sus vacaciones, los adultos pueden sentirse pasados a llevar, porque no quieren aparecer on line, ni ser vistos por nadie. Y este conflicto de intereses no tiene una solución en la que ambos ganen, pues, cualquiera que sea el consenso, necesariamente uno de ambos verá limitada su libertad, ya sea de expresión, ya de privacidad. Es cosa de ver lo ocurrido con la hija de la presidenta de Argentina. Si bien es un caso extremo, deja ver claramente el choque de intereses.
¿Llegarán algún día a un acuerdo donde ambos queden del todo satisfechos?
Difícil. La distancia entre ambas posturas es abismal.
Pero todo es posible.