miércoles, 17 de enero de 2007

"Are You The One?"

"Are you The One? The traveller in time who has come to heal my wounds, to lead me to the sun; to walk this path with me until the end of time. Are you the one? Who sparkles in the night like fireflies, eternity of evening sky; facing the morning eye to eye...", pregunta Timo Tolkki, en su canción "Are You The One?".
Son innumerables las ocasiones en que hablamos acerca de "La" persona, "The One", aquélla con la que estamos destinados a compartir hasta el último de nuestros días... Pero... ¿Qué tanto podemos decir con verdad al respecto?
Al hablar de este tema, todos creen que, cuando uno vea a "ésa" persona, todas las luces se apagan, el tiempo se detiene y te das cuenta de inmediato de que ésa es la persona para quién estás destinado.

Sin embargo, cuando miro a mi al rededor y hacia arriba, no puedo dejar de notar que todos esos mitos y leyendas no son más que eso. No es por nada que cuando los abuelos -y las parejas milenarias en general- te cuentan sus historias, cuentan cómo y dónde se conocieron, y qué factores fueron los que hicieron que comenzaran a fijarse, respectivamente, en el otro. Eso de que desde el primer momento en que se conocieron se dieron cuenta inmediatamente de que eran el uno para el otro, lo he escuchado una sola vez.
Ahora, con esto me refiero a que sigan juntos, el flechazo fugaz o amor a primera vista que duró sólo un breve espacio de tiempo, lo he oído trillones de veces, sólo que no va al caso; ya que estamos hablando de La Persona, con quien efectivamente se comparta el resto de la vida, "hasta que la muerte los separe". Al fin y al cabo, una cosa es proyectarse, otra que sea correspondido (factor fundamental), otra soñar la vida juntos; y otra MUY distinta, es que no sea algo pasajero, sino real y duradero que se lleve a cabo en el día a día. Y esto último no te lo asegura nada ni nadie, sino hasta el momento en el que se dé el "" definitivo en el altar.
No es raro creer que se encontró a la persona indicada, lo raro es que esta primera impresión sea acertada. Y en el caso en que lo sea, no por eso dejan de estar presentes preguntas como "¿Estaré equivocado/a?", "¿Qué pasa si...?", entre otras.
Lo complicado del asunto va más allá de si se sueña o no la vida juntos, está en que no es posible hacer una proyección acertada sin un conocimiento mínimo previo. Es necesario pasar mucho tiempo juntos, vivir juntos distintas situaciones; ver dónde, cómo, cuándo y porqué reacciona el otro; y, sobre todo, saber a la perfección cuáles son los valores fundamentales del otro y sus costumbres; pues son cosas que nunca cambiarán. Obvio, muchos dicen que lo harán, pero a la larga siempre sale a flote el "verdadero yo", aquello subyacente que hace que tal persona sea efectivamente tal persona y no otra. Seamos realistas. De todas esas personas que dicen "te prometo que cambiaré" en temas más fuertes (los detalles son cambiables, sin duda alguna), ¿Cuántas realmente lo hacen?
En fin. De que existe "La" persona, existe. Pero será efectivamente la persona adecuada, en el momento en que se ha visto cómo es en toda su realidad, con virtudes y defectos, y coincida con ser aquéllo que se espera de "The One". Y ojo que eso incluye también su contexto, o sea, familia, amigos, historia, etc.
Un "apagón" como el descrito al comienzo, no es suficiente.
Ni jamás lo será.

miércoles, 3 de enero de 2007

Año Nuevo 2006 -> 2007

Finalmente llega el esperado Año nuevo, con su respectivas cena, celebración... y rituales. Tal cual, aunque suene a ceremonia tribal -si bien la religiosidad con la que algunos siguen estrictamente cada cábala, da para pensar que efectivamente lo es-.
Admito que no deja de ser simpático que la gente use ropa interior amarilla para la fecha, coma las uvas y las lentejas de una forma determinada (las lentejas sin sal; y las uvas, una por cada una de las 12 campanadas del reloj, a las 00.00 hrs.), además del clásico y nunca bien ponderado "beso de amor eterno" y la vieja costumbre de dar el primer abrazo a alguien del sexo opuesto para tener suerte en el amor.
También es innegable que este último tipo de cábala da un toque mágico a la celebración...pero hay quienes de verdad creen en ellas.
Recuerdo que una vez di el "beso de amor eterno" (un beso a las 00.00 hrs.) y, como si fuera poco, lo escuché murmurar "ojalá que esto dure para siempre...". No creo que sea necesario mencionar que me derretí ahí mismo. Y entre el beso y la cábala del abrazo, sentía que estaba "al otro lado".
Pero bueno, las cábalas y creencias populares no son más que eso. Y me quedó del todo claro al suceder todo lo contrario de lo prometido por éstas: no sólo terminamos 4 meses después, sino que llegó al punto en que me dio la impresión de que "si abrazas a alguien del sexo opuesto a las doce, tendrás suerte en el amor el año que comienza" iba en un sentido cien por ciento irónico. Así que esta vez no me di la lata de preocuparme acerca de a quién abrazar primero. ¿Para qué? Al fin y al cabo, está más que comprobado de que estas creencias son 5% algodón y 94% mentira (y 1% Spandex).

Y no importa cuán amarilla sea tu ropa interior, ni las 12 uvas en cada puesto, o las campanadas, o que des paseos con maletas en las manos. El hecho de que te rodees de símbolos y cumplas rituales raros no hará que en tu año reinen la prosperidad, fertilidad, amor, abundancia, etc., etc., etc... Lo único que hará será que te ilusiones con cosas que no necesariamente son o serán así. Al fin y al cabo, quien construye el futuro es uno mismo, no las ceremonias tribales milenarias.
Y si alguno se pregunta por mi suerte en el amor el año 2006 tras el beso de "amor eterno" (ja-ja-já) y el famoso abrazo... Estuve sola casi todo el año, hasta que recién a finales del segundo semestre apareció alguien especial... (¿The One?)
En todo caso, lo curioso de la situación en la que me enteré de su existencia (y él de la mía) me impide dar algún tipo de pronóstico, ni siquiera por aproximación. Ahora bien, por la altura del año en la que apareció, parece más regalo de Navidad (si bien me lo dejaron MUY lejos del arbolito) que fruto de esos rituales.
Pero en lo que a este tipo de encuentros respecta, no soy la única. C. S. Lewis y su esposa se conocieron en las mismas circunstancias, si bien de otra forma; ya lo que aquellos tiempos permitían era un tanto diferente. Pero el comienzo y el cómo son iguales.
¿Tendrá esta historia el mismo final que la de Lewis?
¿Y viviremos happily ever after?
No lo sé... Sólo sé dos cosas:
1) Que el haber obedecido a la intuición y al corazón este año, me ha traído más suerte que todas las cábalas.
Y 2) Que lo más entretenido de Año Nuevo no son las dichosas cábalas, sino que la cena con la familia, la llamada sorpresa de alguien especial y el carrete "all night long" con los amigos.