domingo, 6 de julio de 2008

Acerca de "Lo que ellas quieren"

Cuando publiqué mi post anterior, un tipo me escribió diciéndome que a menos que sea lesbiana, no sé nada de cómo conquistar a una mujer. Y qué quieren que les diga. Es lo más estúpido (y gracioso) que he oído en años.
¿Por qué?
Fácil. Sólo siendo mujer, sabes lo que es ser mujer y, por lo tanto, lo que las mujeres piensan y quieren en el romance. Somos seres complejos y es una tarea difícil para todo hombre llegar a entender nuestro razonamiento. Y eso no tiene nada de malo, es absolutamente normal.
Pero reitero mi punto: sólo una mujer puede decir qué es lo que pasa en la cabeza femenina (y lo mismo se aplica a los hombres respecto al pensamiento masculino).
Pero eso no es todo en el "Top 3" del absurdo:
El tercer lugar, se lo lleva la afirmación de que a una mujer no se la conquista con ternura, sino que "el deseo lo es todo". Por favor. ¿Es que acaso jamás ha tratado realmente con una mujer? Pero no es así, de hecho se explica en el segundo lugar: es separado. Ni siquiera la mujer que lo soportaba lo suficiente como para casarse con él, pudo aguantarlo; así que estamos hablando de que alguien que fracasó con la mujer de su vida, viene a decirme a mí, que soy mujer, que no tengo idea acerca de las mujeres.
Qué quieren que les diga. Merece una ovación cerrada.
En fin, para el deleite de mis lectores (y sobre todo, para mis lectoras), les pego el comentario; es realmente de otro nivel:

"Disculpa se que no nos conocemos pero...
¿Qué, es en serio?
Sorry pero creo tener mas experiencia que tu en conquistar mujeres… y honestamente hacerlas enojar luego, pero ese no es el punto…
Voy a limitar el comentario al minimo porque este tema da para una JIHAD impresionante y como ya dije no nos conocemos.

1- si no eres lesbiana tu experiencia en el tema es cero.
2- si le das 100% de seguridad a una mujer se va… y no vuelve hasta que corre mucho agua bajo el puente ¿Por qué? Porque no hay emocion
3- todo se basa en deseo… la ternura viene después, o quizas podra venir de la mano en tu caso; pero te gusta alguien por que lo deseas. Mujer o hombre funciona asi
4- … me lo reservare."

Así que, Q.P., de parte mía y de todas las mujeres del mundo :

miércoles, 25 de junio de 2008

Lo que ellas quieren

¿Cómo conquistar a una mujer? Somos seres sumamente complejos, que muchas veces no tenemos claro qué diablos queremos; pero aun así hay técnicas milenarias que derriten nuestros románticos corazoncitos.
Ahora, si ya tuviste a la tuya y la perdiste por descuido o negligencia, el asunto es más complicado, mas no imposible. Si te diste cuenta de tu error y estás decidido (y comprometido) a cambiarlo, aquí hay dos técnicas milenarias que podrían ayudarte.

1. El mejor amigo.
Terminaron. Ella quiere ser tu amiga, pero tú no quieres.
Eso implica NECESARIAMENTE que tienes que respetar su espacio y no mostrar tus intenciones. Aunque te parezca contradictorio con lo que quieres obtener, tienes que partir por ser su amigo. Aunque no lo creas, del hombro a la boca, hay sólo unos centímetros. Si eres su amigo, obtendrás su confianza, además de que tendrás la oportunidad de demostrarle cuánto has cambiado y que eres un hombre nuevo. Pero ojo: si dejas que ella note tus intenciones, la perderás. Así que cuando estés con ella, proyecta en ella la imagen de un amigo tuyo y convéncete de que hablas con él, para que tus ojos no te delaten.

2. El admirador secreto.
Si quieres conquistarla, pero ella se muestra reacia cada vez que tienes un gesto con ella, prueba con la infalible táctica del admirador secreto. En el día a día no cambies en nada tu actitud hacia ella; si la miras con odio, no dejes de hacerlo, si eres indiferente, sigue siéndolo. En el fondo, no cambies para que no pueda sospechar de ti.
Tienes que partir por crear una identidad anónima. Puedes crear una cuenta de chat, con un nick que no tenga nada que ver contigo, por ejemplo "blogger76". Ahí la contactas y cuando ella te pregunta quién eres, tú le dices que eres un admirador secreto que no pudo resistirse a sus encantos, y que te conseguiste su msn sólo para hablar con ella. Ahora, no seas demasiado intenso, hay que ser natural y relajado para que no crea que eres un psicópata. Idealmente, trata de asesorarte con alguna amiga suya, para asegurarte que vayas por el buen camino.
Una vez que empiecen a hablar por msn, hazle las típicas preguntas de quienes se están recién conociendo: los favoritos. He aquí unas sugerencias:


- Grupo de música favorito.
- Canción favorita.
- Libro y autor literario favoritos.
- Flor favorita.
- Forma preferida (corazón, estrella, libélula, etc).
- Dulces favoritos.

Ya con esta información tienes bastante material para empezar con tu plan de conquista. Y como ya la conoces, tienes su dirección, teléfono y sabes dónde estudia (ahora, es importante que le preguntes antes dónde estudia, para que no sea sospechoso). Por lo que puedes empezar, pero es importante que jamás le des información tuya (características físicas, lugar de estudio - a lo más dile en qué universidad estás y tu carrera, pero no más que eso- o cualquier dato que la ayude a identificarte) y que siempre firmes como "tu admirador secreto". Ahora estás listo para el plan de ataque, que consistirá en comunicarse por chat y enviarle una sorpresa cada semana.

Semana 1: mándale un ramo de sus flores favoritas a su casa. Asegúrate que el envío sea a una hora en la que ella suele estar ahí, y cuando compres las flores y programes el envío, asegúrate que sea absolutamente anónimo y que el tipo que las lleve no le diga nada a ella. Junto con las flores, mándale una tarjeta con un poema escogido por ti, y que vaya firmado como "tu admirador secreto".

Semana 2: Para esto, tienes que averiguar su horario de clases.
Cómprale sus dulces favoritos y un café (éste tienes que comprarlo cuando ya estés en su universidad, no antes; a lo más en un Starbuckes cercano). Una vez tengas esto, busca un compañero de curso de ella y pídele que le pase las cosas y que le diga que se las manda su admirador secreto (es importante que le digas que no le diga quién eres). Tú asegúrate de que todo salga bien, vigilando a la distancia, sin que ella te vea.

Semana 3: Cómprale su libro favorito o unos libros de su autor favorito, y envuélvelos en un papel bonito. Después mándaselos a través de un amigo suyo (que le diga que se las manda su admirador secreto y que no le diga quién eres), junto con una tarjeta firmada por su "admirador secreto".

Semana 4: Cómprale alguna cosa linda con su forma favorita (aros, pulsera, collar, joyero). Por ejemplo, si su forma favorita es la libélula, le compras unos aros de libélula. Si es el corazón, un collar con un corazón (que sea lindo y chic, no una siutiquería o cursilería); acompañado de una tarjeta linda, que haga juego con lo enviado (si le gustan las estrellas, que la tarjeta tenga estrellas; si el corazón, un corazón, etc).

Semana 5: Envíale a domicilio su CD favorito (de su grupo favorito) junto con una tarjeta romántica. No olvides firmar como "tu admirador secreto".

Es muy probable que ya te haya pedido varias veces conocerse. Tienes que decir que no ("estoy corto de tiempo", "soy muy tímido, prefiero que sea más adelante", "preferiría esperar un poco más"). Recién después del 5to regalo puedes decir que sí. Queden en juntarse en un restaurante que sepas que es de su gusto (también puede ser en un salón de té, una heladería, un pub, etc.; lo importante es que sea de su gusto). Dile que te reconocerá porque llevarás una rosa roja. ES FUNDAMENTAL QUE LLEGUES PUNTUAL (idealmente 5 minutos antes) Y QUE EFECTIVAMENTE LLEVES LA ROSA (o lo que hayan acordado que sea tu distintivo, pero la rosa es más romántica, porque se la puedes dar a ella cuando llegue a la mesa).
Ahora es cosa de que seas un caballero, tierno, dulce, romántico. Es el momento para decirle lo que sientes por ella. Eso sí: no te tires al dulce, puede que te haga perder todos los puntos acumulados hasta ahora. Espera al final de la cita, y si ves que ella con la mirada te dice "puedes besarme", sólo ahí puedes hacerlo. Es importante que sea un beso suave, romántico, inocente (no es el momento para un beso francés, mejor que eso quede para más adelante).



Con estas dos técnicas ancestrales debería bastarte; pero es importante que cuentes con información sobre ella, para que te ayude a entenderla y tener claro lo que ella quiere y espera de su hombre ideal. Puedes ayudarte, para esto, de la carta astral, eneagrama, amigas de ella, familia, etc. Lo más importante es que seas sutil, le des su tiempo, respetes su tiempo y su espacio. Y nunca dejes de ser caballeroso con ella. Es la reina de tu corazón, trátala como a la realeza.

lunes, 23 de junio de 2008

Todas íbamos a ser reinas

Todas hemos soñado alguna vez con ser princesas.
Todas, los primeros de nuestras vidas; y algunas, por unos cuantos años más.
No hay niña que no haya suspirado mirando por la ventana, preguntándose cuánto más demoraría su príncipe en llegar, y visualizando el castillo en el que vivirían junto al mar, siendo "felices para siempre".

Cada quien ha imaginado su corona o tiara según su gusto, y no hay niña que no haya imaginado cómo será su vestido de princesa: azul, rosado, celeste, rojo, amarillo, blanco... de seda, de encaje o terciopelo. Unas cargadas de joyas. Pero todas hemos sido princesas alguna vez, y es que en cada niña hay una princesa. Sí, todas son princesas, sin importar su clase social, su educación, cultura, belleza, inteligencia, situación económica, raza o religión. Todas son princesas por aquello que las hace únicas, irrepetibles y, por ende, hermosas.
Es justamente esa inocencia tan propia de los primeros años (que le es arrebatada demasiado temprano a los casos más tristes), ese creer en la magia, en las hadas y los duendes, en que siempre habrá un final feliz, aun en medio de la desgracia, en esa idea de que toda persona es buena y bienintencionada. En toda esa melodía del alma de niña es que se manifiesta la princesa que habita a cada una. Y es que no todas son iguales: las hay soñadoras, aventureras, serias, alegres, curiosas, elegantes e impetuosas.
Pero la sociedad de hoy en día está constantemente tratando de matar esa princesa interior de cada niña, cada vez más temprano; imponiéndoles tareas y deberes que no son propios de la edad. Madres que trabajan, pero no por ello dejando de lado la idea de tener miles de hijos; de modo que las niñas se ven en la obligación de ser pequeñas madres, de ocuparse de sus hermanos menores como si fueran sus propios hijos, teniendo así que abandonar temprana e injustamente su infancia, por deberes que no le corresponden. O también están aquellas niñas que se ven obligadas a trabajar desde muy pequeñas, ya sea por necesidad, ya porque sus padres las obligan.
Otras dejan de serlo porque se desencantan de la vida, perdiendo así la magia propia de la infancia, magia que da toda la dulzura propia de la edad; debido a sucesos trágicos de diversas índoles.
A todo esto se le suma el afán que hay muchos establecimientos educativos, de quitarles la magia: le recomiendan a los padres o apoderados que no permitan que sus hijas lean cuentos de hadas, porque no son realistas y hacen que pasen mucho tiempo imaginando cosas en vez de estar pensando en cosas "reales".
¿Qué le pasa a esta sociedad? ¿Por qué ese afán de arrebatar aquello propio y único de la infancia? ¿Por qué quieren quitarles a las niñas eso tan íntimo, propio y maravilloso de esa etapa de los primeros años?

Todas fuimos (y somos) princesas, y todas queríamos ser reinas algún día. Pero tenemos que luchar contra esa tendencia gris que se extiende como un cáncer por toda la sociedad. Hay que luchar contra este embotamiento general y preocuparse que la magia y los colores nunca desaparezcan de nuestras vidas, porque es justamente esa magia, la magia del amor, lo que le da color y sentido a cada día de nuestras vidas.

"Todas íbamos a ser reinas,
de cuatro reinos sobre el mar:
Rosalía con Efigenia
y Lucila con Soledad.

(...)


Todas íbamos a ser reinas,
y de verídico reinar;
pero ninguna ha sido reina
ni en Arauco ni en Copán...

Rosalía besó marino
ya desposado con el mar,

y al besador, en las Guaitecas,
se lo comió la tempestad.


Soledad crió siete hermanos
y su sangre dejó en su pan,

y sus ojos quedaron negros
de no haber visto nunca el mar.

En las viñas de Montegrande,
con su puro seno candeal,
mece los hijos de otras reinas
y los suyos nunca-jamás.

Efigenia cruzó extranjero
en las rutas, y sin hablar,
le siguió, sin saberle nombre,
porque el hombre parece el mar.


Y Lucila, que hablaba al río,
a montaña y cañaveral,
en las lunas de la locura
recibió reino de verdad.

En las nubes contó diez hijos
y en los salares su reinar,
en los ríos ha visto esposos
y su manto en la tempestad.

Pero en el valle de Elqui, donde
son cien montañas o son más,
cantan las otras que vinieron
y las que vienen cantarán:

-"En la tierra seremos reinas,
y de verídico reinar,
y siendo grandes nuestros reinos,
llegaremos todas al mar."

(Gabriela Mistral - Todas íbamos a ser reinas)

jueves, 3 de abril de 2008

Pensamiento tradicional v/s Cerebros 1.0 y 2.0

Es increíble la diferencia abismal que hay entre una generación y otra.
Mientras que para el pensamiento más tradicional (y me refiero, con ello, a todos los adultos que fueron universitarios hasta los '80, máximo) es inconcebible que los jóvenes publiquen fotos en las que aparezcan sus caras (pues les parece una forma de exhibicionismo, además de sentirse comprometidos); para todos los que sean de los años '90 en adelante, es inconcebible que los adultos se escandalicen tanto por el solo hecho de compartir en la Web las fotos con los amigos, aunque se trate de una página privada, en la que hay que contar con una autorización previa para tener acceso a estas imágenes.

En un artículo de una psicóloga, en la revista YA, se hablaba de los cerebros 1.0 y 2.0. El primer grupo, se refiere a aquéllos que, si bien no pertenecen a la generación que prácticamente creció con todo esto de compartir información por Internet, aun así se mantienen al día constantemente con la tecnología, usan programas tales como facebook, además de tener un buen manejo de Google, mail y otras aplicaciones varias. Por su parte, el cerebro 2.0 es el de las nuevas generaciones, hasta la generación de los noventa (esto es, los que vimos Nubeluz, Xuxa, Los Súper Campeones, Candy, Angel, Sabrina, Johnny Quest, La Fuerza G y Mr. T; entre muchos otros). Son personas que crecieron en un mundo donde Internet estaba al alcance de todo y están familiarizados con todos los programas ya mencionados; pero con la diferencia de que no les importa usar páginas sin opciones de privacidad (como Fotolog o Flickr), ni exponer sus intimidades al mundo. Ellos relatan hasta el último detalle de sus vidas y el resto, aun cuando esto comprometa a terceros, sin comprender que pueda afectar a otro.
Lo positivo de esta generación 2.0, es que tiene más desarrollada la empatía, y les es más fácil compartir sus sentimientos, contactarse con su yo interno, además de comprender los sentimientos y pensamientos del otro.
Pero inevitablemente esto trae problemas y encuentros entre las distintas mentalidades; más específicamente, entre el pensamiento más bien tradicional y la generación 2.0; porque el choque de intereses es del tipo que no son compatibles ambos a la vez. Es como la guerra en USA del norte contra el sur: era el uno o el otro. No podían ser ambos sistemas a la vez, por ser contrarios. Lo mismo se da entre las diferentes generaciones. La diferencia en el modo de pensar, hace que no sea posible que puedan compatibilizar lo que cada uno quiere, sin que ninguno de los contrapartes se sienta, en cierto modo, pasado a llevar. Si los jóvenes limitan su repertorio de fotos para que los adultos no se sientan pasados a llevar, se ven afectados por no poder compartir todo lo que quieren con sus amigos. Y si, por el contrario, comparten las imágenes de, por ejemplo, sus vacaciones, los adultos pueden sentirse pasados a llevar, porque no quieren aparecer on line, ni ser vistos por nadie. Y este conflicto de intereses no tiene una solución en la que ambos ganen, pues, cualquiera que sea el consenso, necesariamente uno de ambos verá limitada su libertad, ya sea de expresión, ya de privacidad. Es cosa de ver lo ocurrido con la hija de la presidenta de Argentina. Si bien es un caso extremo, deja ver claramente el choque de intereses.
¿Llegarán algún día a un acuerdo donde ambos queden del todo satisfechos?
Difícil. La distancia entre ambas posturas es abismal.
Pero todo es posible.

lunes, 24 de marzo de 2008

¿Arte o morbo?

Cuando se creía que ya se conocían los límites posibles de la crueldad humana, que ya se había visto de todo en el mundo y su historia; surgió un hombre que demostró, ante los espantados ojos del mundo, que siempre se puede más: Guillermo Habacus.
En un despliegue de morbosidad, crueldad y egoísmo, este sub-humano ha puesto como obra de arte la muerte por inanición de un perro callejero. Pero esto no es todo, no: justo al alcance de la vista y olfato de este pobre animal, privado de comida y bebida, está, por una parte, el título de la exposición, de gran tamaño y compuesto por comida para perros, y, por otra, la gente, que come y bebe mientras contempla a este pobre ser que se va consumiendo de a poco. Unos pasan indiferentes, disfrutando del cóctel que se ofrece. Pero ha habido quienes que han intercedido por el pobre animal, pidiendo su libertad o, al menos, que le den un plato de comida; pero Habacus "el magnánimo" se rehusa a tales cosas. No vaya a ser que se arruine su "obra de arte".
Pero...¿Podemos llamar a eso arte?
Muchos (y muy diversos) significados se le han adjudicado a la expresión más hermosa del alma humana, desfigurando su hermoso rostro y convirtiéndola, a los ojos de quienes no la conocen más a fondo, en una vaga meretriz cuya piel se cae a pedazos con la lepra que es la morbosidad de estos tiempos. Y el público, pues todo baile se hace de a dos, se deja seducir por esta sucesión de imágenes violentas y crueles, que atentan contra el principio más básico de todo ser vivo: el derecho a vivir; disfrutando de ellas, pagando por ver cómo matan lenta y dolorosamente a seres inocentes; no respetando su único derecho, expresado en su primer instinto: sobevivir.
En lo personal, no pertenezco a grupos como PETA o similares, soy de la idea de que no tiene nada de malo encabezar la cadena alimenticia y comer carne. Los leones, entre otros animales carnívoros, comen carne y no tiene nada de malo. Los seres humanos también necesitamos de este alimento para subsistir y tener una vida sana, con todos los nutrientes que necesita nuestro organismo para su óptimo desarrollo. Lo que es macabro, es destruir por el placer de destruir. Matar por matar. Si sales a pescar, no es lo mismo si después te comes lo que pescaste a que si simplemente, una vez que te aburres, tiras al pobre pez a que muera en la orilla de la playa. Eso ya es crueldad. O te lo comes o lo devuelves al agua. Matar por matar es de una crueldad indescriptible. Y lo mismo se aplica para todo animal.
Además, ¿cuál es la idea? ¿Ver cómo es la muerte por inanición? No es necesario someter a Natividad a esa tortura para ello. "Expresar el cinismo humano"...¿Respecto a qué? Si de eso se trata, deberíamos amarrar a nuestro amigo Guillermo durante días, frente a un plato de comida que no esté a su alcance.
Esto no es arte, es crueldad. Es morbosidad. Y del nivel más bajo.
Otra muestra de la morbosidad humana, escondida bajo el rótulo de arte, es la exposición de cadáveres, que ha dado la vuelta al mundo, con más polémicas que bienvenidas. Acá, se hace uso de cadáveres reales, con fines supuestamente didácticos, para mostrar cómo es el cuerpo humano por dentro, de qué está compuesto, cómo está dispuesto, etc.
Nuevamente pregunto, ¿cuál es la idea?
¿Es que ya no hay respeto hacia la muerte?
Esta exposición es más lo que perturba que lo que gusta, si bien hoy en día a muchos les es indiferente este tipo de macabridad. Y bajo la excusa de aprender, muchos van a satisfacer su morbo, viendo a estos cadáveres que han dado la vuelta al mundo, sorprendiéndonos con su ausencia absoluta de delicadeza hacia los sujetos en cuestión. Pero esas mismas personas que van a estas exposiciones no las mirarían con los mismos ojos si se tratara del cadáver de su hermana o cualquier ser querido.
Y esto se debe a que la gente de hoy en día ha perdido la sensibilidad ante lo "ajeno a mí". Si no les afecta directamente a sí mismos, no hay que preocuparse, total, "no me afecta".
Es sorprendente cómo nuestros contemporáneos hoy en día hablan de arte con una ligereza digna de olimpiada. Acumulan su basura, la apilan en un museo y la rotulan de "arte". Claro, si uno les pone cara rara y pregunta "¿arte?", ellos responden que se trata de "arte moderno" y se quedan de lo más contentos. Así mismo, con el mismo descaro y ligereza, disfrazan su crueldad y morbo como "arte"; y todos aplauden ante lo original de la obra, y van a verlo.
Pero eso no es arte, no. Es morbo. Pura y simple morbo.
Te invito a que pongas tu granito de arena para detener esta semilla de morbosidades, porque es seguro que estas dos exposiciones no son más que el tumor inicial de este cáncer que se irá ramificando por el mundo. No se puede hacer nada por los cadáveres, además de que al menos no sufren; pero sí puedes elevar tu voz y ayudar a quien sufre, la pobre Natividad, destinada a morir de hambre frente a miles de personas. Firma aquí.