A la gente se le va la vida en mostrar y ostentar lo que no tiene, vivir lo que no se es; y esto se debe, principalmente, a que la sociedad nos impone ciertos estereotipos, quedando sólo dos opciones: cumplir con ellos o estar "out".
Un ejemplo claro, es la lucha por la juventud eterna. Actualmente, es sumamente común ver abuelas que no son abuelas, gracias a las miles de operaciones que se hacen y de inyecciones que se ponen; al final, terminan viendo a través de la boca, de tanto estirarse.
Y esto sería decir poco, porque, en realidad, una mujer "in" tiene que ser, además de eternamente joven, ultra flaca (entrar, idealmente, en un pantalón 36), competitiva, con una carrera exitosa (lo cual no suele ser sinónimo de algo que la realice, no señor, sino que de un trabajo lo más lucrativo posible), verse siempre perfecta y sonriente, con dientes inmaculadamente blancos, alineados y perfectos.Y a eso hay que sumarle vestirse perfectamente a la moda, tener un auto y casa de lujo, además de una casa en la playa o algún lugar exótico del mundo. Y si tiene algún hombre que combine con todo esto, mejor.
Y estas "mujeres perfectas", son las que vemos en los comerciales, en las películas, pasarelas internacionales y, por qué no decirlo, en las Barbies, que son un reflejo en miniatura de lo que la sociedad muestra a las masas como modelo a seguir.
Claramente, esto no se da naturalmente. No en un ser humano. Y esto no quiere decir que nadie quiera; no, al contrario, todos quieren así, ¿Qué mujer no quisiera ser perfecta como Barbie y tener su vida perfecta?Pero nadie lo es. No hay mujer que sea cual modelo gratuitamente.
Y bueno, es así como el maquillaje, las cremas, los gimnasios y las operaciones estéticas son la empresa más lucrativa en el mercado, junto con las drogas; del mismo modo en que la
depresión, el stress, la anorexia y la bulimia son la orden del día en la juventud de hoy . Nunca se está lo suficientemente bien, siempre falta algo por perfeccionar. La carrera por conseguir el peso perfecto, para verse "bien" es una carrera que no suele coincidir con lo saludable.¿Hasta qué punto se está dispuesto a llegar por seguir a los prototipos de mujer perfecta?
Esto no sólo tiene implicancias en la salud, también en la vida diaria: es cada vez más difícil compatibilizar ser profesional y ser madre al mismo tiempo; pues además de ser una sociedad que nos exije ser como los hombres en lo profesional, al mismo tiempo es una sociedad machista; donde por el doble de horas de trabajo, a las mujeres se les paga la mitad del sueldo.
Podría decirse, entonces, que la "liberación de la mujer", en los últimos años, no ha sido más que una esclavización de un tipo distinto a la que había antes, cuando se la miraba como a un ser inferior. Ahora ya no es esclava de la cocina y de sus "deberes de esposa y madre" (ser una especie de adorno doméstico que sirve para producir y criar hijos); pero es esclava de la moda, las dietas y el mundo profesional.

Definitivamente, la "liberación" de la que tanto se habla, no es real. Y no lo será sino hasta que lo que se aplauda no sea lo que se ve en las pasarelas de hoy en día, ni aquéllas que por tener éxito en lo profesional sacrificaron todos los otros ámbitos de su vida. No. La verdadera liberación se dará en el momento en que toda mujer pueda escoger tranquila qué hacer con su vida; cuando haya igualdad de condiciones en los trabajos e igualdad de sueldos; cuando no haya cosa existente para la cual ser mujer sea impedimento; cuando sea posible, a la vez, vivir sanamente la vida familiar y realizarse profesionalmente; cuando llevar una vida sana, tranquila y feliz sea mejor que ser escuálida y comer 1/4 de hoja de lechuga al día; recién ahí podrá decirse que comenzó la verdadera liberación.
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