martes, 14 de noviembre de 2006

Hormigas Cabezonas Awards

Definitivamente, éstas han sido las dos semanas de las “hormigas cabezonas”. Y creo que el primer lugar se lo lleva –y con honores- mi torpe y reciente caída por las escaleras.
Iba subiendo, con mi café frío en una mano y el pocillo con cereales en la otra, cuando a una hormiga cabezona se le ocurrió pararse en un escalón; con la siguiente escena como resultado: a la par que yo me iba hacia el lado y me pegaba un costalazo contra la pared, los cereales volaron por el aire, escarchando la escalera, y el café también voló, y estalló contra la pared.
Y todo esto, en unos pocos segundos. Claro, cuando me vi que el contenido de la taza se había reducido a la mitad (para qué decir el pocillo), pude adivinar lo que medio segundo después descubriría mi mirada: mientras la escalera y pared estaban manchadas con café, las hojuelas habían escarchado los escalones que estaban frente a mí. Literalmente, “llovió café en el campo”. Algo así como una mezcla entre Juan Luis Guerra y uno de los primeros comerciales de Chocapic (de ésos en los que una ola de chocolate baña todo el campo de trigo, que en este caso sería mi escalera escarchada).


Ahora bien, si el costalazo fue doloroso, no esperé a compararlo con lo que me esperaría si mi mamá descubría eso, no señor. De modo que de inmediato se aplicó paño húmedo y aspiradora; y gracias a la ayuda recibida, fue posible limpiar este caos CASI a la misma velocidad a la que se produjo. Y hasta tiene un lado bueno: la escalera quedó fresquita, ideal para el calor.

El segundo lugar, se lo lleva una anécdota un poco más añeja.
Hace años atrás, mi abuela contrató a una nana que medía como 1'50; cosa que probablemente facilitó el trabajo a las hormigas éstas. Un día, estaba mi abuela almorzando con la familia. Terminan el postre, tocan el timbre. Aparece la nana con la bandeja; pero cuando se encontraba a unos 3 mts. de la mesa, se tropieza y resbala, pero lo anecdótico está en que cuidó tanto de que no cayera la bandeja, que llegó de un solo impulso -gracias al tropezón-, sobre su espalda y con la bandeja con las tazas, perfectamente horizontal.



Finalmente, el tercer lugar se lo lleva mi madre; que se tropezó cuando llevaba un batido sabor a chocolate en la mano. Resultado: durante todo un día, fue una delicia entrar a su pieza. Todo impregnado con el olor a chocolate.





domingo, 12 de noviembre de 2006

¿Dónde Están los Verdaderos Locos?

Hace poco, una amiga preguntaba por los verdaderos locos. "¿Qué pasó con los locos de verdad?", escribe. ¿Qué pasó? Pasó que formaron un movimiento político y ahora están en el poder. Ocultos bajo varias formas: como abuelita redonda, carente de materia gris, que regala charangos al presidente de Bolivia. Como diputado, senador, secretario, ministro, etc.
Pero no son los únicos.

También están los que se ocultan tras su pluma y papel. No por nada dicen que la genialidad está a un paso de la locura. No hay genio a quien no hayan tachado de loco, así como es innegable que los locos son geniales. Incluso hay algunos que dan la impresión de que van más allá de lo que está al alcance del resto. ¿Tal vez fue haber encontrado, finalmente, la Verdad lo que los enloqueció? Tal vez. Pero no todos.

Hay otros a quienes los enloqueció el amor; ya sea por lo inalcanzable, ya por la pérdida, ya por celos...ya porque estaban a medio paso y éste los hizo dar el salto. Pero por lo general son grandes cosas las que llevan a la locura. Cosas que, al parecer, no están al alcance del entendimiento de cualquiera. De no ser así, no los hubiera enloquecido.

Pero podemos ir más allá. Haz una pausa en tu quehacer y mira en torno tuyo. Mira la humanidad. ¿Merece seguir siendo llamada así? La locura se ha apoderado de toda la raza humana, acompañada de sus cómplices: Individualismo, Idea de Progreso y Capitalismo. Y no es difícil darse cuenta. Son ellos quienes nos saludan cada mañana en el trabajo, en las empresas...e incluso son invitados permanentes a la hora de comer en varias familias. Se sientan a la mesa, impidiéndoles que dejen a un lado el stress y sus preocupaciones en forma de espiral, para poder comunicarse con el otro.


Los verdaderos locos están por todas partes. Mas no todos nacieron así, algunos sólo se dejaron consumir por esta sociedad, ansiosa de producir. ¿Una vuelta a la revolución Industrial? Puede ser.

Por las calles del centro se ven humanoides circulando, cuya única preocupación es cómo ganar más dinero. Horas extra, extender el trabajo al hogar. Silencio mortal que corta con su delgado filo el aire familiar. Padres que no llegan sino hasta muy tarde, familias que no se dirigen el habla, que no son capaces de reunirse al final del día. Cada uno con su bandeja, en su pieza, con su T.V. Y en el día, se aislan con su MP4. Y todo esto es auspiciado por el afán de producir y ganar, cueste lo que cueste.


Al paso que vamos, terminaremos igual que China. Tiene la mejor tecnología, es el país con mayor eficiencia y rendimiento, pero... ¿A costa de qué? Entre otras cosas, de tener la tasa más alta de suicidio escolar. ¿Acaso queremos llegar a eso?

sábado, 11 de noviembre de 2006

La Paradoja del Tiempo

El tema del tiempo abarca más de lo que parece. Pero en este post me voy a centrar en el tiempo humano.
La mayoría ha oído hablar del tiempo interno y externo. Una cosa es la posición de las agujas y otra, muy distinta, es la propia percepción que se tenga de su curso. Esto se ve más claramente en el hecho de que EXACTAMENTE los mismos dos meses de vacaciones para un alumno universitario se hagan un suspiro, mientras que para uno de primer ciclo básico, sean increíblemente eternos. Hasta el punto de ser aburridos, por lo que no es raro oír al niño decir que ya quiere entrar a clases; y, cuando está en clases, que quiere salir.
Con el paso de los años, estos van acelerando su vuelo. De hecho, uno comienza a hacerse consciente de que envejece, no sólo por cosas como que tus primos chicos (o, peor aún, tus sobrinos) empiezan a pedirte cigarros, sino que porque la cantidad de velitas aumenta año tras año, y porque cada vez es más pequeña la brecha entre uno y otro. Y, sin embargo, los 365 días tienen exactamente las mismas 24 horas, de 60 minutos cada una, etc. Y esto se debe a que la percepción que se tiene del tiempo externo, es inversamente proporcional a la velocidad de cambios que ocurren al interior del sujeto.
Ahora, el tiempo interno cuenta con la variable de que es absolutamente distinta en cada individuo. Esto es observable en que mientras que para unas personas “un ratito” o “poco rato” no son más de 10 minutos; para otras, es algo absolutamente relativo a lo entretenida de la conversación, o a las ofertas que haya en vitrina, entre otras cosas. Nunca falta la clásica situación en que la mamá te va a buscar a la casa de una amiga, te hace bajar tus cosas y JUSTO cuando están en la puerta, se pone a conversar con la dueña de casa. Frente a eso puedes hacer dos cosas: 1) “anunciar” de que estarás arriba hasta que terminen de conversar (escena que se repetirá al menos cinco veces antes de que, efectivamente, se vayan; de modo que estarás unos 30 minutos esperando, de pie ante la puerta) o 2) dejar tus cosas en la entrada y subir sigilosamente, lo cual te dará al menos media hora de gracia. Y lo digo por experiencia, funciona.
Otro fenómeno en el que se observa esta variable, es cuando uno queda en juntarse con alguien. “¿A que hora nos juntamos?” “En la tarde…o, mejor, en la tarde-noche”. Y claro, “tarde-noche” abarca desde las 18.00 hasta las 21.30-22.00 (ya que ahora oscurece más tarde). Bueno, sería peor si dijeran “En la tarde”, porque ahí el tema se expandiría de 14.00 a 21.30; y esa espera sí que sería una lata.
O para qué decir en el shopping. Vas con tu mamá, llama el papá preguntando a qué hora vuelven y ella, tranquilamente dice “No te preocupes gordo, estaremos allá en la casa en un ratito; si sólo vinimos a ver un par de cositas, así que espérennos para almorzar”. No me digan ahora que no conocen el desenlace: llegan a la sección de ropa, buscando “sólo y exclusivamente” un par de poleras, pero descubren que los jeans y los polerones están en oferta. Acá hay dos finales “a elegir”: te unes a la causa y empiezas también a revolver entre los montones de ropa, de modo que el “ratito” pasa a ser al menos dos horas; o puedes poner cara de hastío y empezar a catetear, “yapo, mamá, si sólo vinimos a comprar dos poleras y ya las tenemos; aparte de que en la casa se van a enojar…vámonos…”. Lo más probable, en el caso de que optes por la segunda alternativa (que es lo que suelen hacer los adolescentes de entre 13 y 16 años, por lo general), es que ella te mire con ojos de “cría cuervos y te arrancarán los ojos” o “criatura desagradecida”, a la par de que te dice, con voz sentida, “cómo puedes ser tan desagradecida, te traje para que te compres algo lindo, te ofrezco llevar algo más y tú sólo respondes siendo súper pesada; vas a tener que aguantarte porque, al menos yo, voy a aprovechar de ver lo que está en oferta. Y si después te arrepientes de no haber llevado algo, no alegues porque no te vuelvo a traer” y, en ese caso, la demora es mucho mayor. Claro, una de las cosas que se aprenden con la edad es que tener una mente abierta (aunque no demasiado, porque se pueden caer los sesos –es una metáfora-), paciencia, buena disposición y aprovechar las ofertas siempre traerá buenos resultados. Aparte, admitámoslo, si no eres de esas personas que gustan de ir al mall a vitrinear y revolver en las rumas de ropa, éste es el tipo de ocasión en que tendrás una linda tenida nueva. O ahora o nunca. Porque, para qué nos vamos con cuentos, es una lata ir a esos lugares atestados de gente, con música a todo volumen, estar mucho, pero MUCHO rato revolviendo, para después hacer una fila ETERNA en el momento de pagar. Y eso después de haber caminado miles de kilómetros antes de encontrar la tienda cuya ropa cumpla con la regla de oro, las tres B: buena, bonita y barata. O sea, al menos yo no estoy dispuesta a pagar $20 000 pesos por un simple par de jeans.
Como para cerrar, lo más irónico del tiempo es que la velocidad en que transcurre es inversamente proporcional a cuán bien lo estás pasando. Tal cual. Cuando lo estás pasando increíblemente bien, pasa increíblemente rápido. Y cuando no puedes estar más aburrida, no puede pasar más lento. Ni aunque le paguen por ello.

viernes, 10 de noviembre de 2006

¡¿Pero Cómo No Me Advirtieron?!

Típico.
Las personas (entre ellas, aunque no lo crean, yo) suelen sorprenderme lo indecible: se meten en asuntos de finales -y consecuencias- obvios, para después alegar de que o "cómo no me advirtieron!" o "¡cómo no me di cuenta!". Y siempre es lo mismo.
Lo más cómico del asunto, es que la mayoría de las veces SÍ te advierten de que lo más posible, si sigues adelante con X, es que ocurra Z.
Y a pesar de eso y del obvio desenlace, uno encuentra la excusa para argumentar porqué esto no es tan así, lo saca adelante y ocurre lo inevitable. Después de eso sólo quedan los odiosos "te lo dije", además del típico alegato
"cómo no me advirtieron!". Siendo que sí lo hicieron.
Y eso pasa con todos. Y en todos los ámbitos de la vida, incluso en las advertencias de los productos que uno suele comprar.
¿Es que, acaso, es necesario advertirlo todo, hasta lo más increíble y obviamente estúpido?
Al parecer, sí.
Por ejemplo, hace unos años que me contaron que una mujer estadounidense demandó a la empresa de microondas, por no advertir que no podía usarse como secador. Y esto, porque resulta que después de bañar a su pussycat, no se le ocurrió nada mejor que secarlo en el microondas. Y bueno...ocurrió lo esperable: el gato estalló, y la señora, incapaz de darse cuenta de su obvio error, demandó a la empresa. "¡¿Cómo no lo advirtieron?!" (y obviamente, hoy es millonaria).
Y así empezaron a aparecer en los envases advertencias de esta índole:

1.- En una caja de jabón .. : INDICACIONES: UTILIZAR COMO JABÓN NORMAL. (no imagino cómo se usarán los no-normales)

2.- En algunas comidas congeladas ... : SUGERENCIA PARA SERVIR: DESCONGELAR PRIMERO. (Pero recuerde, sólo es una sugerencia... todo depende de su dentadura...)

3.- En un hotel que proporcionaba un gorro para la ducha en una caja: VALE PARA UNA CABEZA. (sin comentarios ...)

4.- En el postre de Tiramisú ... (impreso en la parte de abajo De la caja): NO VOLTEAR EL ENVASE. (Ooops! Demasiado tarde!...)

5.- En el budín de ....: ATENCIÓN: EL PRODUCTO ESTARÁ CALIENTE DESPUÉS DE CALENTARLO. (Woow! Es increíble cómo avanza la ciencia...)

6.- En un paquete de una plancha ...: NO PLANCHAR LA ROPA SOBRE EL CUERPO. (...ok...)

7.- En un jarabe de ... contra la tos para niños: NO CONDUZCA AUTOMÓVILES NI MANEJE MAQUINARIA PESADA DESPUÉS DE USAR ESTE MEDICAMENTO. (Podríamos evitar muchísimos accidentes de la construcción si consiguiéramos mantener alejados de las palas excavadoras a esos peligrosos individuos de 4 o 5 años...)


8.- En las pastillas para dormir de ...: PRECAUCIÓN: ESTE MEDICAMENTO PRODUCE SOMNOLENCIA (Eso espero...)

9.- En un cuchillo de cocina coreano: IMPORTANTE: MANTENER FUERA DEL ALCANCE DE LOS NIÑOS Y LAS MASCOTAS. (Qué clase de mascotas tendrá la gente de Corea?)

10.- En una tira de luces de Navidad fabricadas en China: SOLO PARA USAR EN EL INTERIOR O EN EL EXTERIOR. (Ojo, única y exclusivamente...)

11.- En los maníes de ... : AVISO: CONTIENE MANÍES. (Sin comentarios)

12.- En un paquete de frutas secas de ....: INSTRUCCIONES: ABRIR EL PAQUETE, COMER LOS FRUTAS SECAS. (Bueno, tengamos en cuenta que en los aviones viajan personas de culturas y costumbres muy diferentes ...)

13.- En una sierra eléctrica sueca: NO INTENTE DETENER LA SIERRA CON LAS MANOS O LOS GENITALES (Ouch...)

(Estos datos fueron recopilados por un español, puede encontrarse en Internet)


Y bien...no deja de ser gracioso. No sé si será la estupidez o terquedad humana (o su inagotable afán de ganar dinero no-honestamente), la cosa es que a estas alturas nos vemos insertos en un mundo con advertencias ridículas pero obligatorias; ya que si no, nunca faltará quién cometa alguna estupidez MAGNA, que le aportará miles de millones (todos sabemos que en esos lugares está de moda la cultura de la demanda). Y si bien en la mayoría de los casos hay fines de lucro de por medio, también hay pseudo-entes que cometen estas aberraciones.
En fin...