domingo, 17 de septiembre de 2006

Mission: Imposible IV - Get a Date

Te invitan a un baile o evento y la tarjeta dice que lleves “pareja”… ¿Qué hacer?
Para las personas que gozan de popularidad o de una gran personalidad, esto no representa mayor problema; sino que simplemente se acercan y ponen manos a la obra. En cambio cuando de carece de éstas, el asunto no es tan simple, surgen interrogantes típicas, tales como “¿Qué le digo?”, “¿Cómo se lo digo?”, “¿Cuándo se lo digo?”, “¿Cómo me acerco?”, “¿Se pasará rollos?”; entre miles de otras.
Y mientras que a algunos sólo les toma cinco minutos acercarse tras ver al objetivo, a otros les toma al menos una semana atreverse a dar el paso.

En este punto viene el segundo escalón: la respuesta. Puede ser un simple “sí” o “no”. Como también pueden responder el odioso “lo pensaré”. ¿Cuál es la idea de expandir la duda por días y días? ¿Tan difícil era la respuesta?

Como anécdota, en la búsqueda de la que hablé en mi post anterior, hubo cinco candidatos. El primero me dijo que sí. A las dos semanas, más o menos, se complicó porque se puso a pololear. El segundo, respondió “bacán, yo feliz!”. A la semana volvió con la ex. El tercero tenía una invitación confirmada desde hace ya tiempo, así que no nomás. El cuarto, me respondió “lo pensaré”, para responder, más tarde, que pensándolo bien, no era apropiado que saliera a fiestas y todo eso porque parece que entrará al seminario. Al menos él se iba a cura y no se puso a pololear, es un “no” más original. Finalmente, invité a un compañero de curso que definitivamente sí va. Pero no deja de ser gracioso cómo se fueron dando las negativas y sus respectivos motivos.

En fin. No todos se enfrentan de la misma manera a las mismas variables. Hay quienes no les importa que la persona esté pololeando o no, total, “sólo es una fiesta”. Hay otros que simplemente les da lo mismo que les hayan dicho que no (y los hay quienes tampoco les importa el cómo les hayan dicho que no) y pasan al siguiente sujeto (¿O debiera decir víctima?).
Así mismo, hay personas que el primer “no” basta para inhibirlas y para “darse cuenta” de que en realidad “no quieren” ir con acompañante. Porque, la mayoría de las veces, la timidez suele ir combinada con una autoestima no muy alta que digamos. Entonces, por mucho que el otro responda “pucha, sorry, en verdad no puedo”; el sujeto pensará que en realidad el problema esté en él o ella.

Así mismo, los hay quienes se despiertan todas las mañanas pensando “hoy le digo”; miran matadoramente al espejo mientras dicen “ve por ello, matador!”; y, llegado el minuto de los “quiubos” se quedan mirando a la otra persona como si de un fantasma se tratase.

A veces todo esto me lleva a pensar que sólo Tom Cruise es capaz de llevar a cabo exitosamente misiones como éstas (y salir igual de limpio, peinadito e impecable que al comienzo). Para el resto…realmente complejo el asunto.

martes, 12 de septiembre de 2006

Yo v/s Primavera

Llega la primavera. Y junto a ella llegan, también, el romance, la nueva vida, nuevas uniones, los eventos…Los DICHOSOS eventos que te invitan a ti y a tu “pareja”. Para alguien común y corriente, esto no representa mayor problema; mas para mí, para quien la primavera interna murió hace mucho ya y sin intenciones de renacer…al menos no hasta un futuro no muy cercano, precisamente. Todos, a mi alrededor, empiezan a florecer.

Y nunca deja de ser lindo ver a los amigos estrenando pololo/a o guagua nueva; lo incómodo comienza cuando te llega una “invitación doble”, justo cuando se agotó el stock de amigos solteros. O, peor aún, cuando el evento es de la familia. Ahí la gama se reduce de una forma A-TE-RRA-DO-RA, porque no es cosa de llegar y traer a cualquier pelafustán a la fiesta de tu tía Carlota, no.

Tiene que ser un “niño bien”, de esos que sabes que será tema por semanas y semanas por lo “dije” que es o por lo “encachado” del caballero en cuestión. Los que siguen solteros (y ojo que no dije “solteras”) a estas alturas, no es por “pura coincidencia”. Es precisamente porque NO es el tipo de persona que llevarías -casi que de apéndice- a un evento importante y menos si es con TODA la familia. Y para qué decir si a eso le sumas el ser la nieta mayor, la única de las primas que ya tiene veinti-tantos…y que queda –y permanece- sola recién a estas alturas de la vida, cuando lo lógico es que sea justo al revés. Porque en mi familia aún hay quienes miran distinto a las señoritas que tienen sobre 28 años y siguen “disfrutando” de su soltería. Y no es que a mi edad (21) sea malo, para nada. De hecho, es de lo más entretenido, por lo variado. El problema es que no me tocó precisamente en el mejor contexto, que digamos.

¿Será que el perfeccionismo de las personas solteras empedernidas me atacó finalmente? ¿Busco a un hombre perfecto? ¿O tal vez debería conformarme con algún “heredero tonto pero bien intencionado”, siguiendo el consejo de una amiga? ¿Quedará algún espécimen de la raza “hombre ideal” disponible –y vivo-?


No es que urja el tema del compromiso, al contrario. Lo que urge es la necesidad de encontrar con quién ir a la fiesta. Seamos realistas: Cenicienta es la única que llega sola al baile y termina bailando con el príncipe. Eso no suele suceder en el mundo real. Tal vez la explicación se limite a que la Primavera se puso en mi contra, negándose a entrar en mi vida, al menos este año.

Pretendientes…sí, los ha habido; pero resulta que no me interesa nadie...o al menos ninguno de ellos ni nadie a quien yo conozca hasta el momento. E incluso podría decirse que el tema de las relaciones amorosas y los compromisos en general, me tiene bastante aburrida. Es más, creo que lo ideal ahora sería un pretendiente de 15 días. Nada más. Así habría con quien ir al dichoso evento, con quien reírse de éste un par de días y ya está.

Por irónico que suene, no quiero dimitir de mi libertad, menos ahora que la estoy empezando a disfrutar realmente. No voy a negar que prefiero estar sola, con todas las de la ley, que sentir esa “soledad al cuadrado” de relaciones anteriores. Sólo que el evento que se viene en dos semanas está pasando a ser algo así como un lunar en este mes…Como si fuera poco, las dos personas a quienes había invitado se pusieron a pololear. Me falla uno y, a la semana, el siguiente. Es gracioso, pero tampoco deja de ser “un cacho”.

Recuerdo que en la obra "Prohibido Suicidarse en Primavera", un periodista que llegaba al psiquiátrico donde se desarrolla la trama, descubre unas estadísticas que decían que hay más suicidios en primavera que en invierno y más en personas jóvenes que de edad avanzada. Debe ser porque es en primavera cuando más se nota la propia soledad.
Es justamente en primavera cuando las realidades más tristes por fin muestran su contraste con este contexto rosado de alegría, flores y miles de corazoncitos flotando en el aire. Se respira un aire distinto. Y es entonces cuando quienes no están bien se ven contrastados con situaciones perfectas, haciendo que su soledad o dolor pase a ser una asquerosa mancha de barro en medio de todo el rosado circundante.

viernes, 8 de septiembre de 2006

La Famosa y Nunca Bien Ponderada "Pastilla Del Día Después"

De todas las polémicas que han sacudido a nuestro país, ésta es la que tiene LEJOS la paradoja más graciosa: las famosa pastilla se entrega a niñas a partir de los 14 años.
No pueden fumar antes de los 18 años. Tampoco pueden beber, manejar, entrar a dicotheques, pubs, lugares de eventos donde se pueda fumar, ni pueden ver películas que no sean para niños. PERO pueden tener todo el sexo que quieran.
Y no sólo eso, sino que nuestro "papá" gobierno, para cuidar a sus blancas palomillas, reparte pastillas a destajo. Y no cualquier tipo, sino unas que se sabe a ciencia cierta que son potencialmente abortivas.
Luego, el panorama de la juventud chilena es: "No fumen, no tomen, ni se les ocurra ver películas de adultos; no pueden entrar a pubs ni discotheques; pero viva el amor libre, que vida hay una sola!"
Entonces, ¿cuál es la idea? Como claramente no son adultos, les prohiben las cosas "de adultos", pero les acolchonan que hagan cosas que, obviamente, no asumirán como adultos.
No deja de ser cómico.
En todo caso, a largo plazo sería mejor si el gobierno NO les diera pastillas. ¿Porqué? Porque de no contar con ese método, tendrían que cuidarse. Y la mayoría sabe que no es suficiente con los preservativos, si bien son indispensables para evitar las enfermedades de transmisión sexual; sino que es necesario complementarlos con anticonceptivos orales. Y todo eso implica pensarlo, planificarlo e, idealmente, ver un doctor. Resultado: al verse en la necesidad de cubrir el tema desde antes, se toma el peso real del asunto. Y recién ahí los individuos están enfrentando el tema como adultos.
En fin. Ése es el problema de tener un gobierno que se las da de "liberal". Que van estirando el elástico cada vez más, para demostrar que ellos son los "bacanes" y la oposición los "cartuchos". Y el "detallito" de insertar en esta sociedad una pastilla que es potencialmente abortiva, es que en unos años más, cuando quieran legalizar el aborto, cuando "los cartuchos" se opongan, los "bacanes" del gobierno dirán "¿Y qué tanto? Si hace rato que tenemos una pastilla que es abortiva y LEGAL!". Es evidente. Y será entonces que no pasará mucho tiempo antes de que nos veamos con el mismo panorama que se ve en China: fetos tirados en basureros o, peor aún pero no menos real, en la calle, como si no fuera más que una cáscara de plátano. ¿Y dónde queda la dignidad humana, una vez alcanzado ese punto?
Puede parecer que me fui "en volada", pero eso es lo que nos espera al final de ese camino, impajaritablemente.

Al tener este "colchón", muchos no se cuidarán, de modo que las enfermedades de transmisión sexual se multiplicarán. Y al permitir un método potencialmente abortivo, no habrán muchas barreras en el minuto de legalizar el aborto.
Además, retomando un poco el tema de las enfermedades de transmisión sexual, esta pastilla no hará sino incrementar los índices. Claro, si lo único que ayudó a que en algunos países de África el índice de SIDA bajara NOTABLEMENTE (me refiero a que de estar sobre el 60%, quedara en un 14%), fue sólo aplicando abstinencia y teniendo una pareja única. Tan simple como eso. Ahora que tienen la pastilla del día después, gratuitamente en todos los consultorios, es de esperar que no usen preservativos y que, por tanto, suban los índices de enfermedades de transmisión sexual.