
Es sorprendente darse cuenta de que hay personas que siempre están buscando el error. Ok, somos humanos, y, en cuanto a que seres imperfectos, es aun más imperfecto todo lo hecho por nosotros. Algo así como "la copia de la copia": la copia no es perfecta, para qué decir la copia de la copia. Pero...¿se podrá disfrutar realmente la vida si uno se limita y hasta "divierte" buscando los errores en todo?
Un ejemplo: un niño de 13 años. Va al cine con su familia, y cuando todos comentan qué les gustó de la película y qué no, se limita a decir que en "X" escena, "Y" personaje se veía como sobrepuesto a la imagen, por lo que no puede ser más falso. Y no se fijó en ninguna otra cosa que no haya sido lo falso de tal mostruo o de tal línea. O al leer un libro, su único comentario tras esto, es la cantidad de faltas de ortografía y errores conceptuales que en ésta habían. Y me refiero a un libro que tiene uno o dos errores que sólo se notan si uno busca y rebusca algo para criticar.

¿Qué pensar de eso? No sé cuánto podrá realmente llegar a disfrutar de la vida si se limita a ver la mitad medio vacía del vaso...y la trizadura que hay en la parte con agua, escurra o no.
También está el otro extremo: quienes buscan sólo la perfección. Y no me refiero tampoco a los optimistas rematados, imágenes encarnada de Ned Flanders de Los Simpson; sino que quienes sólo quieren lo perfecto. Se deslumbran ante virtudes que resaltan de algo o alguien, "es perfecto" o al menos demasiado genial. Y en la medida en que empiezan a descubrir los defectos, empiezan a aburrirse y decepcionarse.
Queda mejor ilustrado con la explicación que una persona, del segundo grupo mencionado, da acerca de sus relaciones en general con la gente:
"Primero, conozco a alguien. Luego comienza a haber un feedback muy enriquecedor. Pero en un momento "pasa algo", me aburro y me alejo".
El proceso es claro: se deslumbra con la persona, la empieza a conocer y se entusiasma, hasta que ve que es imperfecta y que tiene defectos. Hasta ahí llega la cosa.
Y es bastante complicado si se pasa la vida buscando sólo perfección o sólo error en lo que nos rodea; pues es imposible disfrutarla tanto si se ve constantemente el lado malo, como si sólo se busca la perfección pura, pues se pasa de una decepción a otra. Probablemente, termine llegando a algún tipo de neurósis; no deja de ser difícil, para la propia salud mental, vivir de ese modo.
La vida humana, de por sí, es imperfecta. Y es justamente esto lo que le da sabor. Pues no se apreciarían tanto las vacaciones de no ser por el trabajo. Y es, así mismo, el hecho de extrañar a una persona lo que nos encara del modo más evidente cuán importante es para nosotros. La paz del propio país es obviada hasta el minuto en que uno ve alguna guerra lejana y los desvastos que trae. Y cuando trabajaste y ahorraste mucho tiempo para conseguir algo, lo aprecias mucho más que cuando lo tienes de inmediato a pedir de boca. En pocas palabras, son las carencias las que nos hacen apreciar lo que se obtiene o se tiene. Y los defectos son los que permiten darse cuenta -en vez de obviar- las virtudes. Pero para esa apreciación, no basta la carencia sola, sino que también se necesita el poder -y querer- ver lo bueno. O sea, si se vive en un país seco, será otra la perspectiva al enfrentarse a un paisaje tropical. Si se limita a buscar sólo perfección o sólo error, las decepciones no se demorarán mucho en llegar, al contrario; pero si contemplas aquello nuevo que tienes frente a ti, como un todo, como novedoso y lleno de misterio, la cantidad de riquezas (ojo, no materiales) que ahí se obtiene es infinita. El agua va a saber más dulce, las plantas serán más verdes y el cielo, más azul. Y, del mismo modo, alguien que vive en un país tropical, disfrutará muchísimo más de la nieve que quien vive en una zona nevada.
Es al carecer de perfección que se busca lo perfecto; y así lo malo, muchas veces ayuda a resaltar la luz de lo bueno que se busca en dicha contemplación.
Siempre bastará el más pequeño destello de luz para cortar la más profunda oscuridad.








