martes, 25 de julio de 2006

Error y Perfección


Es sorprendente darse cuenta de que hay personas que siempre están buscando el error. Ok, somos humanos, y, en cuanto a que seres imperfectos, es aun más imperfecto todo lo hecho por nosotros. Algo así como "la copia de la copia": la copia no es perfecta, para qué decir la copia de la copia. Pero...¿se podrá disfrutar realmente la vida si uno se limita y hasta "divierte" buscando los errores en todo?
Un ejemplo: un niño de 13 años. Va al cine con su familia, y cuando todos comentan qué les gustó de la película y qué no, se limita a decir que en "X" escena, "Y" personaje se veía como sobrepuesto a la imagen, por lo que no puede ser más falso. Y no se fijó en ninguna otra cosa que no haya sido lo falso de tal mostruo o de tal línea. O al leer un libro, su único comentario tras esto, es la cantidad de faltas de ortografía y errores conceptuales que en ésta habían. Y me refiero a un libro que tiene uno o dos errores que sólo se notan si uno busca y rebusca algo para criticar.
¿Qué pensar de eso? No sé cuánto podrá realmente llegar a disfrutar de la vida si se limita a ver la mitad medio vacía del vaso...y la trizadura que hay en la parte con agua, escurra o no.
También está el otro extremo: quienes buscan sólo la perfección. Y no me refiero tampoco a los optimistas rematados, imágenes encarnada de Ned Flanders de Los Simpson; sino que quienes sólo quieren lo perfecto. Se deslumbran ante virtudes que resaltan de algo o alguien, "es perfecto" o al menos demasiado genial. Y en la medida en que empiezan a descubrir los defectos, empiezan a aburrirse y decepcionarse.
Queda mejor ilustrado con la explicación que una persona, del segundo grupo mencionado, da acerca de sus relaciones en general con la gente:
"Primero, conozco a alguien. Luego comienza a haber un feedback muy enriquecedor. Pero en un momento "pasa algo", me aburro y me alejo".
El proceso es claro: se deslumbra con la persona, la empieza a conocer y se entusiasma, hasta que ve que es imperfecta y que tiene defectos. Hasta ahí llega la cosa.
Y es bastante complicado si se pasa la vida buscando sólo perfección o sólo error en lo que nos rodea; pues es imposible disfrutarla tanto si se ve constantemente el lado malo, como si sólo se busca la perfección pura, pues se pasa de una decepción a otra. Probablemente, termine llegando a algún tipo de neurósis; no deja de ser difícil, para la propia salud mental, vivir de ese modo.
La vida humana, de por sí, es imperfecta. Y es justamente esto lo que le da sabor. Pues no se apreciarían tanto las vacaciones de no ser por el trabajo. Y es, así mismo, el hecho de extrañar a una persona lo que nos encara del modo más evidente cuán importante es para nosotros. La paz del propio país es obviada hasta el minuto en que uno ve alguna guerra lejana y los desvastos que trae. Y cuando trabajaste y ahorraste mucho tiempo para conseguir algo, lo aprecias mucho más que cuando lo tienes de inmediato a pedir de boca. En pocas palabras, son las carencias las que nos hacen apreciar lo que se obtiene o se tiene. Y los defectos son los que permiten darse cuenta -en vez de obviar- las virtudes. Pero para esa apreciación, no basta la carencia sola, sino que también se necesita el poder -y querer- ver lo bueno. O sea, si se vive en un país seco, será otra la perspectiva al enfrentarse a un paisaje tropical. Si se limita a buscar sólo perfección o sólo error, las decepciones no se demorarán mucho en llegar, al contrario; pero si contemplas aquello nuevo que tienes frente a ti, como un todo, como novedoso y lleno de misterio, la cantidad de riquezas (ojo, no materiales) que ahí se obtiene es infinita. El agua va a saber más dulce, las plantas serán más verdes y el cielo, más azul. Y, del mismo modo, alguien que vive en un país tropical, disfrutará muchísimo más de la nieve que quien vive en una zona nevada.
Es al carecer de perfección que se busca lo perfecto; y así lo malo, muchas veces ayuda a resaltar la luz de lo bueno que se busca en dicha contemplación.
Siempre bastará el más pequeño destello de luz para cortar la más profunda oscuridad.

sábado, 15 de julio de 2006

Vacaciones de Invierno ¿Realmente tales?


Tras un semestre intenso, llega el final de los exámenes y el comienzo de las esperadas vacaciones de invierno. Pero...¿es de verdad así?

A veces parece como si en el mundo universitario el concepto de vacaciones de invierno no está tan claro y definido como lo era en el colegio. Ahí la sola presencia de la palabra "vacaciones" es sinónimo directo e inmediato de descansar y vagar "all day long".
Ahora ha pasado a ser algo bastante más relativo. La primera semana se "descansa" haciendo lo que se quiere; que en la mayoría de los casos consiste en carretear prácticamente noche por medio, "patiperrear" todo el día o ir a las respectivas misiones o trabajos de invierno de la universidad de cada uno. Pero al terminar esa semana usada para "descansar" o "airearse" un poco, se está tan agotado, que se necesita "descansar" de ese "descanso" elegido.
Es en la segunda semana donde entra la parte subjetiva.
Muchos la dejan para descansar de la semana anterior (carreteando y otras cosas por el estilo), pero muchos más la usan para cosas de la universidad; como, por ejemplo, preparar los exámenes de repetición (o "repechaje", como gustaba de decir un profesor), o adelantar algo. O también, nunca falta, cuando el profesor "se toma la molestia" de dar algo para que los alumnos "no se aburran vagando" durante las vacaciones y da algún texto para leer que, obviamente, será evaluado al regreso de las vacaciones.
Para qué mencionar el típico "bichito", que pica a los estudiantes a partir de primer año. No hay momento (excepto en las vacaciones de verano) en que no deje de decir "tienes que estudiar algo, cualquier cosa"; si bien a veces menciona algo más específico.
En fin...no queda otra, así es la vida del estudiante "Universidad 1 - Estudiantes 0". No queda más que adaptarse y buscar trucos para salir vivo y, en lo posible, con honores. O, al menos, dignamente.

Ley y Orden en el Gran Santiago

Pocas cosas son más desagradables que ir manejando, agotada, y por el retrovisor ver un auto de carabineros (o "cuca" como les suelen decir) que te sigue y te toca el claxón para "informarte" que te tienes que estacionar: parte seguro.
Hace unos días, venía desde Manquehue hacia mi casa (San Carlos de Apoquindo). La calle estaba cerrada, por lo que tomé la primera calle que pillé a mi derecha para salir a Avenida Apoquindo. Ahí llegué a una esquina donde había uno de esos cruces forma de "+". Y en esta esquina, había un desvío y un cartel de esos que dicen "permitido virar con luz roja y precaución". Si se lo miraba bien, parecía más un paso peatonal que desvío para que pasen los autos, e incluso tenía las líneas para que cruzaran los peatones. "Me podrían sacar el Señor Parte si me arriesgo a virar por aquí...Mejor me voy a la segura". Y resulta que al minuto tenía una cuca tocándome el claxón. Damn.
Me estacioné a un lado, bajé la ventana, y empezó el típico "diálogo" (entre comillas, ya que el paco habla y calla entre pregunta y pregunta, mas sólo escucha los datos que podrían interesar al cobro del parte -nombre, etc-).
- ¿Es consciente de que ha cometido una infracción?
- No...
- Se ha pasado una luz roja.
- Espere...¿No había un cartel que permitía pasar con luz roja y precaución?
- Pero sólo para el desvío; Ud. se ha pasado una luz roja.
- Pucha, disculpe...Me confundí y pensé que era un cruce peatonal, por lo que asumí que no podía pasar por ahí...
- Pero no lo era; se pasó una luz roja. Sus documentos y los del auto, por favor.

Y así tomó los documentos y se subió a la cuca. Estuvo como 10 minutos ahí. Era mi primer parte, no es difícil imaginar mi susto mayúsculo. Cuando volvió, garabateó unas cosas en algo que parecía más una boleta de almacén que citación al juzgado, me lo entregó y se fue. Tenía una citación en el tribunal, en una semana. Era de no creerlo... ¡Menos de un año manejando y ya tenía un parte gravísimo y una citación! Y como si fuera poco, mi madre -dueña del auto- había olvidado llevarlo a la revisión técnica. Tenía atraso de mes y medio, por lo menos. Así que tuve dos partes en uno.
Llegó el día. Me levanté temprano, tomé fotos del lugar de los hechos y fui al juzgado de policía local de Las Condes. Una vez ahí, no esperé a que me dijeran el precio (que podía ascender a unos $150 mil pesos - $268 dólares -), sino que pedí hablar con la jueza.
Le mostré las fotos que tomé, le expliqué cómo y cuándo sucedió el hecho. Dije toda la verdad y nada más que la verdad.
- Pero eso cae bajo la compensión del carabinero. Así como me lo cuenta, se entiende que pueda caer en error, pero el carabinero debió haber comprendido eso, él estaba viendo.
- Lo sé, pero a pesar de que le expliqué porqué me tupí y viré por donde no debía; igual me puso el parte, insistiendo en lo de la luz roja.

Al final me rebajaron la multa a $40 mil ($72 dólares, aproximadamente) y lo único que me cobraron (y que fue directo a mi historial de conductora), fue la parte de los gases contaminantes (o sea, lo del servicio técnico).
Es sorprendente cómo el resentimiento social que se suele dar en muchos de los policías de este país, los lleva a actuar casi alevosamente. Incluso la misma jueza se sorprendió porque el carabinero no haya mostrado comprención ante el contexto.
Ahora que conozco esa cara de la moneda, aprendí qué hay que decir ante la primera pregunta letal "¿es conciente de que ha cometido una infracción?": Sí, tiene toda la razón...No me di cuenta, pero ahora que lo dice tiene toda la razón, por favor discúlpeme...Pero es verdad, tendré que asumir las consecuencias.
Al ser capaz de adoptar una actitud humilde, junto a esto, a la mayoría de los que asumen su culpabilidad y dicen la verdad desde el principio, les suele resultar; o sea, no los multan por lo que no es más que un error.

miércoles, 12 de julio de 2006

"Hombre y Mujer los creo"


¿Qué decir acerca de la interacción entre hombres y mujeres?
Es algo curioso. Los hombres son igual que los gatos: asoman la cabeza, miran a ambos lados. Ponen una pata. No pasa nada. Ponen la otra. No pasa nada. Y cuando se sienten seguros, por fin cruzan al otro lado. Y si sólo quieren un juego, son como los felinos cazadores: no cejan hasta haberse comido a la presa. Luego se van.
Por su parte, el juego femenino de la seducción es como pescar: lanzas el anzuelo con la carnada lo más lejos posible (y evitando que se enrede con algún árbol indeseado por ahí). Lo dejas quieto un rato...y lo enrollas un poco. Dejas que el pez lo vea moverse, alejarse muy lentemente. Y sigues con este juego del tira y afloja, hasta que sientes que lo atrapaste. Ahí sólo queda engancharlo definitivamente y ya es tuyo. Con una "pequeña GRAN diferencia": en la pesca uno quiere atrapar la mayor cantidad posible. En este caso, no es recomendable.
Comer mucho pescado no sería saludable. Tampoco para el prestigio público, parece.

Una vez que hembra y macho finalmente se encuentran ya juntos y relativamente estables, viene lo complejo: resulta que el príncipe no era azul despúes de todo.
Era azul con manchas rojas (no le pega) y se tira gases.

De pasada, deja de ser un "detalle" el que esa mañana no haya alcanzado a bañarse; por lo que no se mira con la misma ternura el que se le haya ocurrido ir de visita "cinco minutos" antes de proseguir con su día.
¿¿Y la princesa??
Bueno, de pronto uno se da cuenta de que no siempre es precisamente un pimpollo. Resulta que justo cuando pepito fue a verla de sorpresa, se encontró con un extraño espectáculo: buzo viejo, cara de sueño, el pelo recogido en algo que parece más una alcachofa que pelo, y llegando del gimnasio recién.
O sea...ya no es "se mira pero no se toca" ¡No! Ahora es "Por tu bien no toques!! Y en lo posible no mires!!", o más claramente: "Danger. Toxic Chemicals".
Y bueno, ahí uno se va dando cuenta de la magnitud de lo que siente: cuando te das cuenta de que el otro es tan humano como cualquiera de los que conoces. Y si a pesar de todo eso, aún sigues con la firme idea de que "mi vida sin ti estaría incompleta, le faltaría un componente importante...no sé, habría un gran vacío" ¡¡WARNING!! Puede ser que haya algo verdadero (aunque la única opción alternativa es que realmente tienes estómago).













Pues en el momento en que "cae el telón", sólo aquello de bases firmes siguen siempre su rumbo de bien en mejor. No por nada dicen que el amor es sordo, ciego y todo eso...