domingo, 12 de noviembre de 2006

¿Dónde Están los Verdaderos Locos?

Hace poco, una amiga preguntaba por los verdaderos locos. "¿Qué pasó con los locos de verdad?", escribe. ¿Qué pasó? Pasó que formaron un movimiento político y ahora están en el poder. Ocultos bajo varias formas: como abuelita redonda, carente de materia gris, que regala charangos al presidente de Bolivia. Como diputado, senador, secretario, ministro, etc.
Pero no son los únicos.

También están los que se ocultan tras su pluma y papel. No por nada dicen que la genialidad está a un paso de la locura. No hay genio a quien no hayan tachado de loco, así como es innegable que los locos son geniales. Incluso hay algunos que dan la impresión de que van más allá de lo que está al alcance del resto. ¿Tal vez fue haber encontrado, finalmente, la Verdad lo que los enloqueció? Tal vez. Pero no todos.

Hay otros a quienes los enloqueció el amor; ya sea por lo inalcanzable, ya por la pérdida, ya por celos...ya porque estaban a medio paso y éste los hizo dar el salto. Pero por lo general son grandes cosas las que llevan a la locura. Cosas que, al parecer, no están al alcance del entendimiento de cualquiera. De no ser así, no los hubiera enloquecido.

Pero podemos ir más allá. Haz una pausa en tu quehacer y mira en torno tuyo. Mira la humanidad. ¿Merece seguir siendo llamada así? La locura se ha apoderado de toda la raza humana, acompañada de sus cómplices: Individualismo, Idea de Progreso y Capitalismo. Y no es difícil darse cuenta. Son ellos quienes nos saludan cada mañana en el trabajo, en las empresas...e incluso son invitados permanentes a la hora de comer en varias familias. Se sientan a la mesa, impidiéndoles que dejen a un lado el stress y sus preocupaciones en forma de espiral, para poder comunicarse con el otro.


Los verdaderos locos están por todas partes. Mas no todos nacieron así, algunos sólo se dejaron consumir por esta sociedad, ansiosa de producir. ¿Una vuelta a la revolución Industrial? Puede ser.

Por las calles del centro se ven humanoides circulando, cuya única preocupación es cómo ganar más dinero. Horas extra, extender el trabajo al hogar. Silencio mortal que corta con su delgado filo el aire familiar. Padres que no llegan sino hasta muy tarde, familias que no se dirigen el habla, que no son capaces de reunirse al final del día. Cada uno con su bandeja, en su pieza, con su T.V. Y en el día, se aislan con su MP4. Y todo esto es auspiciado por el afán de producir y ganar, cueste lo que cueste.


Al paso que vamos, terminaremos igual que China. Tiene la mejor tecnología, es el país con mayor eficiencia y rendimiento, pero... ¿A costa de qué? Entre otras cosas, de tener la tasa más alta de suicidio escolar. ¿Acaso queremos llegar a eso?

1 comentario:

Fran V. dijo...

Lamentablemente es ahí donde se ubican los verdaderos locos y lo más triste es que una gran masa poblacional los prefiere, hasta votan por ellos. Lindo panorama, en serio.
A veces hasta me da la impresión de que están todos tan locos, que hasta los llamados locos están más cuerdos. A lo mejor se está haciendo un complot contra ellos cuando se les tiene inhabilitados para votar porque representan una amenaza para los potenciales regidores de nuestro país. El resto están "cuerdos" (y ya te habrás dado cuenta porqué).