Tal cual. Nada de dar vuelta la página o empezar un nuevo capítulo.
De una empiezo un nuevo libro.
Y esto es así, gracias a que me di cuenta que había un lastre en mi vida que no vale la pena. Y en el momento en que lo sopesé y llegué a esta conclusión, fue un minuto liberador. He vuelto a ser feliz. Me saqué un GRAN peso de mis hombros y ahora puedo caminar ligera de paso otra vez. Me saqué la espina que me atravesaba el corazón y que me impedía respirar. Nuevamente puedo respirar profundo, ver los colores del mundo, caminar a paso ligero, sonreír...pero esta vez de verdad, sinceramente.
Había olvidado lo agradable que era todo esto.
Hoy caminé cantando, casi bailando; hoy, después de mucho tiempo, pude sonreír y hablar sin que se me llenaran los ojos de lágrimas. ¡Fue genial! ¡Incluso se me ocurrieron un par de ideas para escribir un cuento!
El problema es que aún me queda el paso más difícil: atreverme a darle mi corazón a alguien. Pero bueno, eso pasará cuando aparezca alguien que me quiera tal y como soy, y que se la juegue por mí. Que demuestre que no se dejará influenciar por tonteras o por factores externos. Pero bueno, sólo el tiempo dirá si hay alguien así.
jueves, 17 de diciembre de 2009
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