Llega la primavera. Y junto a ella llegan, también, el romance, la nueva vida, nuevas uniones, los eventos…Los DICHOSOS eventos que te invitan a ti y a tu “pareja”. Para alguien común y corriente, esto no representa mayor problema; mas para mí, para quien la primavera interna murió hace mucho ya y sin intenciones de renacer…al menos no hasta un futuro no muy cercano, precisamente. Todos, a mi alrededor, empiezan a florecer.
Y nunca deja de ser lindo ver a los amigos estrenando pololo/a o guagua nueva; lo incómodo comienza cuando te llega una “invitación doble”, justo cuando se agotó el stock de amigos solteros. O, peor aún, cuando el evento es de la familia. Ahí la gama se reduce de una forma A-TE-RRA-DO-RA, porque no es cosa de llegar y traer a cualquier pelafustán a la fiesta de tu tía Carlota, no.
Tiene que ser un “niño bien”, de esos que sabes que será tema por semanas y semanas por lo “dije” que es o por lo “encachado” del caballero en cuestión. Los que siguen solteros (y ojo que no dije “solteras”) a estas alturas, no es por “pura coincidencia”. Es precisamente porque NO es el tipo de persona que llevarías -casi que de apéndice- a un evento importante y menos si es con TODA la familia. Y para qué decir si a eso le sumas el ser la nieta mayor, la única de las primas que ya tiene veinti-tantos…y que queda –y permanece- sola recién a estas alturas de la vida, cuando lo lógico es que sea justo al revés. Porque en mi familia aún hay quienes miran distinto a las señoritas que tienen sobre 28 años y siguen “disfrutando” de su soltería. Y no es que a mi edad (21) sea malo, para nada. De hecho, es de lo más entretenido, por lo variado. El problema es que no me tocó precisamente en el mejor contexto, que digamos.¿Será que el perfeccionismo de las personas solteras empedernidas me atacó finalmente? ¿Busco a un hombre perfecto? ¿O tal vez debería conformarme con algún “heredero tonto pero bien intencionado”, siguiendo el consejo de una amiga? ¿Quedará algún espécimen de la raza “hombre ideal” disponible –y vivo-?
No es que urja el tema del compromiso, al contrario. Lo que urge es la necesidad de encontrar con quién ir a la fiesta. Seamos realistas: Cenicienta es la única que llega sola al baile y termina bailando con el príncipe. Eso no suele suceder en el mundo real. Tal vez la explicación se limite a que la Primavera se puso en mi contra, negándose a entrar en mi vida, al menos este año.
Pretendientes…sí, los ha habido; pero resulta que no me interesa nadie...o al menos ninguno de ellos ni nadie a quien yo conozca hasta el momento. E incluso podría decirse que el tema de las relaciones amorosas y los compromisos en general, me tiene bastante aburrida. Es más, creo que lo ideal ahora sería un pretendiente de 15 días. Nada más. Así habría con quien ir al dichoso evento, con quien reírse de éste un par de días y ya está.Por irónico que suene, no quiero dimitir de mi libertad, menos ahora que la estoy empezando a disfrutar realmente. No voy a negar que prefiero estar sola, con todas las de la ley, que sentir esa “soledad al cuadrado” de relaciones anteriores. Sólo que el evento que se viene en dos semanas está pasando a ser algo así como un lunar en este mes…Como si fuera poco, las dos personas a quienes había invitado se pusieron a pololear. Me falla uno y, a la semana, el siguiente. Es gracioso, pero tampoco deja de ser “un cacho”.
Recuerdo que en la obra "Prohibido Suicidarse en Primavera", un periodista que llegaba al psiquiátrico donde se desarrolla la trama, descubre unas estadísticas que decían que hay más suicidios en primavera que en invierno y más en personas jóvenes que de edad avanzada. Debe ser porque es en primavera cuando más se nota la propia soledad.
Es justamente en primavera cuando las realidades más tristes por fin muestran su contraste con este contexto rosado de alegría, flores y miles de corazoncitos flotando en el aire. Se respira un aire distinto. Y es entonces cuando quienes no están bien se ven contrastados con situaciones perfectas, haciendo que su soledad o dolor pase a ser una asquerosa mancha de barro en medio de todo el rosado circundante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario