De todas las polémicas que han sacudido a nuestro país, ésta es la que tiene LEJOS la paradoja más graciosa: las famosa pastilla se entrega a niñas a partir de los 14 años. 
No pueden fumar antes de los 18 años. Tampoco pueden beber, manejar, entrar a dicotheques, pubs, lugares de eventos donde se pueda fumar, ni pueden ver películas que no sean para niños. PERO pueden tener todo el sexo que quieran.
Y no sólo eso, sino que nuestro "papá" gobierno, para cuidar a sus blancas palomillas, reparte pastillas a destajo. Y no cualquier tipo, sino unas que se sabe a ciencia cierta que son potencialmente abortivas.
Luego, el panorama de la juventud chilena es: "No fumen, no tomen, ni se les ocurra ver películas de adultos; no pueden entrar a pubs ni discotheques; pero viva el amor libre, que vida hay una sola!"Entonces, ¿cuál es la idea? Como claramente no son adultos, les prohiben las cosas "de adultos", pero les acolchonan que hagan cosas que, obviamente, no asumirán como adultos.
No deja de ser cómico.
En todo caso, a largo plazo sería mejor si el gobierno NO les diera pastillas. ¿Porqué? Porque de no contar con ese método, tendrían que cuidarse. Y la mayoría sabe que no es suficiente con los preservativos, si bien son indispensables para evitar las enfermedades de transmisión sexual; sino que es necesario complementarlos con anticonceptivos orales. Y todo eso implica pensarlo, planificarlo e, idealmente, ver un doctor. Resultado: al verse en la necesidad de cubrir el tema desde antes, se toma el peso real del asunto. Y recién ahí los individuos están enfrentando el tema como adultos.
En fin. Ése es el problema de tener un gobierno que se las da de "liberal". Que van estirando el elástico cada vez más, para demostrar que ellos son los "bacanes" y la oposición los "cartuchos". Y el "detallito" de insertar en esta sociedad una pastilla que es potencialmente abortiva, es que en unos años más, cuando quieran legalizar el aborto, cuando "los cartuchos" se opongan, los "bacanes" del gobierno dirán "¿Y qué tanto? Si hace rato que tenemos una pastilla que es abortiva y LEGAL!". Es evidente. Y será entonces que no pasará mucho tiempo antes de que nos veamos con el mismo panorama que se ve en China: fetos tirados en basureros o, peor aún pero no menos real, en la calle, como si no fuera más que una cáscara de plátano. ¿Y dónde queda la dignidad humana, una vez alcanzado ese punto?
Puede parecer que me fui "en volada", pero eso es lo que nos espera al final de ese camino, impajaritablemente.

Al tener este "colchón", muchos no se cuidarán, de modo que las enfermedades de transmisión sexual se multiplicarán. Y al permitir un método potencialmente abortivo, no habrán muchas barreras en el minuto de legalizar el aborto.
Además, retomando un poco el tema de las enfermedades de transmisión sexual, esta pastilla no hará sino incrementar los índices. Claro, si lo único que ayudó a que en algunos países de África el índice de SIDA bajara NOTABLEMENTE (me refiero a que de estar sobre el 60%, quedara en un 14%), fue sólo aplicando abstinencia y teniendo una pareja única. Tan simple como eso. Ahora que tienen la pastilla del día después, gratuitamente en todos los consultorios, es de esperar que no usen preservativos y que, por tanto, suban los índices de enfermedades de transmisión sexual.
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