Esto es horrible. Me encuentro ante esas cosas raras de la vida, en las que teniendo todas las cartas en mi poder, igual sigo presa de ello.
Situación fáctica contextual: mi pololo se fue con unos amigos a torres del paine y no sabré nada de él en los próximos 10 días.
Situación externa: mi vida sigue, me junto con mis amigas, hago mis cosas.
Situación interna: siento que me falta la mitad del alma. Sé que va a volver, no estoy volviéndome loca de ansiedad, ni nada de eso; pero se fue una parte importante de mí. Y tan importante, que me esfuerzo en disimularlo y no admitirlo. De algún modo me quedó un vacío raro... no ansioso, físico, de ésos en los que uno quiere tener a alguien hic et nunc simplemente porque sí; sino que de verdad me falta la mitad de mi alma, la mitad de mi corazón. Hay una ausencia demasiado grande a mi alrededor. Y no lo admito simplemente porque esta vez sí que me destruiría.
Tengo miedo. Miedo de admitirlo, miedo de dejarme llevar. Miedo de que todos estos sueños se vengan abajo, derrumbándome junto con ellos. No lo podría resistir. No saldría viva de eso, el dolor yo creo que me mataría (jamás por mi propia mano). Y si no... no sé, me voy a África o a cualquier parte, porque mis sueños y ambiciones morirían ahí mismo.
En este momento quiero varias cosas: quiero tenerlo acá, conmigo; pero al mismo tiempo quiero que siga ahí, porque sé que disfruta de estas cosas y sé que lo está pasando bien. Básicamente, si bien lo quiero aquí conmigo, todo lo que yo pueda desear es totalmente secundaria y subordinable a mi deseo principal: que él sea feliz.
Ahora, en un mundo perfecto, esto sería con él a mi lado, escribiendo la historia de nuestra vida juntos, con nuestra propia familia, en nuestra propia casa. Pero no puedo permitirme dejarme llevar por mis sueños...
No sé, esto es raro...
sábado, 20 de febrero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario