Pocas cosas son más desagradables que ir manejando, agotada, y por el retrovisor ver un auto de carabineros (o "cuca" como les suelen decir) que te sigue y te toca el claxón para "informarte" que te tienes que estacionar: parte seguro.
Hace unos días, venía desde Manquehue hacia mi casa (San Carlos de Apoquindo). La calle estaba cerrada, por lo que tomé la primera calle que pillé a mi derecha para salir a Avenida Apoquindo. Ahí llegué a una esquina donde había uno de esos cruces forma de "+". Y en esta esquina, había un desvío y un cartel de esos que dicen "permitido virar con luz roja y precaución". Si se lo miraba bien, parecía más un paso peatonal que desvío para que pasen los autos, e incluso tenía las líneas para que cruzaran los peatones. "Me podrían sacar el Señor Parte si me arriesgo a virar por aquí...Mejor me voy a la segura". Y resulta que al minuto tenía una cuca tocándome el claxón. Damn.
Me estacioné a un lado, bajé la ventana, y empezó el típico "diálogo" (entre comillas, ya que el paco habla y calla entre pregunta y pregunta, mas sólo escucha los datos que podrían interesar al cobro del parte -nombre, etc-).
- ¿Es consciente de que ha cometido una infracción?
- No...
- Se ha pasado una luz roja.
- Espere...¿No había un cartel que permitía pasar con luz roja y precaución?
- Pero sólo para el desvío; Ud. se ha pasado una luz roja.
- Pucha, disculpe...Me confundí y pensé que era un cruce peatonal, por lo que asumí que no podía pasar por ahí...
- Pero no lo era; se pasó una luz roja. Sus documentos y los del auto, por favor.
Y así tomó los documentos y se subió a la cuca. Estuvo como 10 minutos ahí. Era mi primer parte, no es difícil imaginar mi susto mayúsculo. Cuando volvió, garabateó unas cosas en algo que parecía más una boleta de almacén que citación al juzgado, me lo entregó y se fue. Tenía una citación en el tribunal, en una semana. Era de no creerlo... ¡Menos de un año manejando y ya tenía un parte gravísimo y una citación! Y como si fuera poco, mi madre -dueña del auto- había olvidado llevarlo a la revisión técnica. Tenía atraso de mes y medio, por lo menos. Así que tuve dos partes en uno.
Llegó el día. Me levanté temprano, tomé fotos del lugar de los hechos y fui al juzgado de policía local de Las Condes. Una vez ahí, no esperé a que me dijeran el precio (que podía ascender a unos $150 mil pesos - $268 dólares -), sino que pedí hablar con la jueza.
Le mostré las fotos que tomé, le expliqué cómo y cuándo sucedió el hecho. Dije toda la verdad y nada más que la verdad.
- Pero eso cae bajo la compensión del carabinero. Así como me lo cuenta, se entiende que pueda caer en error, pero el carabinero debió haber comprendido eso, él estaba viendo.
- Lo sé, pero a pesar de que le expliqué porqué me tupí y viré por donde no debía; igual me puso el parte, insistiendo en lo de la luz roja.
Al final me rebajaron la multa a $40 mil ($72 dólares, aproximadamente) y lo único que me cobraron (y que fue directo a mi historial de conductora), fue la parte de los gases contaminantes (o sea, lo del servicio técnico).
Es sorprendente cómo el resentimiento social que se suele dar en muchos de los policías de este país, los lleva a actuar casi alevosamente. Incluso la misma jueza se sorprendió porque el carabinero no haya mostrado comprención ante el contexto.
Ahora que conozco esa cara de la moneda, aprendí qué hay que decir ante la primera pregunta letal "¿es conciente de que ha cometido una infracción?": Sí, tiene toda la razón...No me di cuenta, pero ahora que lo dice tiene toda la razón, por favor discúlpeme...Pero es verdad, tendré que asumir las consecuencias.
Al ser capaz de adoptar una actitud humilde, junto a esto, a la mayoría de los que asumen su culpabilidad y dicen la verdad desde el principio, les suele resultar; o sea, no los multan por lo que no es más que un error.
Me estacioné a un lado, bajé la ventana, y empezó el típico "diálogo" (entre comillas, ya que el paco habla y calla entre pregunta y pregunta, mas sólo escucha los datos que podrían interesar al cobro del parte -nombre, etc-).
- ¿Es consciente de que ha cometido una infracción?
- No...
- Se ha pasado una luz roja.
- Espere...¿No había un cartel que permitía pasar con luz roja y precaución?
- Pero sólo para el desvío; Ud. se ha pasado una luz roja.
- Pucha, disculpe...Me confundí y pensé que era un cruce peatonal, por lo que asumí que no podía pasar por ahí...
- Pero no lo era; se pasó una luz roja. Sus documentos y los del auto, por favor.
Y así tomó los documentos y se subió a la cuca. Estuvo como 10 minutos ahí. Era mi primer parte, no es difícil imaginar mi susto mayúsculo. Cuando volvió, garabateó unas cosas en algo que parecía más una boleta de almacén que citación al juzgado, me lo entregó y se fue. Tenía una citación en el tribunal, en una semana. Era de no creerlo... ¡Menos de un año manejando y ya tenía un parte gravísimo y una citación! Y como si fuera poco, mi madre -dueña del auto- había olvidado llevarlo a la revisión técnica. Tenía atraso de mes y medio, por lo menos. Así que tuve dos partes en uno.
Llegó el día. Me levanté temprano, tomé fotos del lugar de los hechos y fui al juzgado de policía local de Las Condes. Una vez ahí, no esperé a que me dijeran el precio (que podía ascender a unos $150 mil pesos - $268 dólares -), sino que pedí hablar con la jueza.Le mostré las fotos que tomé, le expliqué cómo y cuándo sucedió el hecho. Dije toda la verdad y nada más que la verdad.
- Pero eso cae bajo la compensión del carabinero. Así como me lo cuenta, se entiende que pueda caer en error, pero el carabinero debió haber comprendido eso, él estaba viendo.
- Lo sé, pero a pesar de que le expliqué porqué me tupí y viré por donde no debía; igual me puso el parte, insistiendo en lo de la luz roja.
Al final me rebajaron la multa a $40 mil ($72 dólares, aproximadamente) y lo único que me cobraron (y que fue directo a mi historial de conductora), fue la parte de los gases contaminantes (o sea, lo del servicio técnico).
Es sorprendente cómo el resentimiento social que se suele dar en muchos de los policías de este país, los lleva a actuar casi alevosamente. Incluso la misma jueza se sorprendió porque el carabinero no haya mostrado comprención ante el contexto.
Ahora que conozco esa cara de la moneda, aprendí qué hay que decir ante la primera pregunta letal "¿es conciente de que ha cometido una infracción?": Sí, tiene toda la razón...No me di cuenta, pero ahora que lo dice tiene toda la razón, por favor discúlpeme...Pero es verdad, tendré que asumir las consecuencias.
Al ser capaz de adoptar una actitud humilde, junto a esto, a la mayoría de los que asumen su culpabilidad y dicen la verdad desde el principio, les suele resultar; o sea, no los multan por lo que no es más que un error.
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